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lunes, 1 de agosto de 2011

EL BIG BANG




  • A. El big bang.
  • B. Un plan muy preciso.
  • C. Estrellas
A. EL BIG BANG
1. ¿Cómo fue el big bang al comienzo? El universo empezó como un punto muy pesado y ardiente. Un volumen mínimo con una energía enorme. Hablamos de cien quintillones de grados de temperatura en una densidad de trillones de trillones de Kg/l.
2. ¿Cómo fueron los primeros minutos después del big bang? Enseguida surgieron quarks, electrones y fotones. Luego protones y neutrones. Estamos a billones de grados y a 10.000 millonésimas de segundo después del big bang. A los tres minutos del big bang, la temperatura baja a mil millones de grados y se forman los núcleos de hidrógeno pesado y helio. La expansión continúa (actualmente el universo sigue expandiéndose).
3. Hidrógeno, helio y luz.- 300.000 años después del big bang, la temperatura desciende a 5727° y el universo es mil veces más pequeño que el actual. Entonces se forman los átomos de hidrógeno y helio. Se separa la luz de la materia y el universo se vuelve transparente. (Esta luz intensísima se detecta hoy como radiación cósmica de fondo).
4. ¿Estrellas y planetas? Mil millones de años después del big bang y a 255° bajo cero surgen las estrellas a partir del hidrógeno. En las estrellas se formaron los demás elementos químicos: carbono, oxígeno, neón, etc. Algunas estrellas de gran masa estallaron, y esparcieron esos elementos en masas ardientes que originaron los planetas.
5. ¿Que edad tiene el universo actual? Actualmente estamos a unos 15.000 millones de años del big bang y a 270° bajo cero.
B. UN PLAN MUY PRECISO
1. ¿Una explosión bien calculada? El big bang fue una explosión calculada con gran precisión. Una trillonésima de energía mayor o menor habría destruido el universo que empezaba a formarse.
  • Si la expansión hubiera sido más lenta, la fuerza de la gravedad habría vencido y se habría producido una implosión al juntarse todo de nuevo.
  • Si la expansión hubiera sido más rápida, la materia cósmica se habría dispersado completamente y no se habrían formado galaxias.
  • Actualmente el universo continúa expandiéndose, justo a la velocidad precisa para que no se produzca un desastre.
2. Las cuatro fuerzas.- Instantes después del big bang, entraron en acción las cuatro fuerzas fundamentales: la gravedad, la electromagnética, la nuclear fuerte y la nuclear débil. Estas fuerzas tomaron valores muy precisos. Si hubieran tomado otros, el universo actual no se habría formado. Por ejemplo, si la fuerza de gravedad hubiera sido mayor, se habría colapsado; y si hubiera sido menor, se habría dispersado tan rápido que nada quedaría unido.
3. Materia y antimateria.- En los primeros instantes del big bang surgieron quarks y electrones con sus correspondientes antipartículas. Al chocar se destruían produciéndose fotones. Pero hubo un exceso de materia por encima de la antimateria, y por este curioso excedente el universo continuó su desarrollo. El choque materia-antimateria produjo la energía conveniente, pero no se aniquiló todo porque hubo más abundancia de materia.
4. Los quarks son precisamente así.- Entre las primeras partículas que surgieron están los quarks u y d. Con ellos se formaron los protones y neutrones. Los protones tienen dos quarks u y uno d. Los neutrones tienen dos quarks d y uno u. Los quarks u tienen una carga eléctrica de + 2/3. Los quarks d tienen una carga eléctrica de -1/3. De este modo tan preciso surgieron los protones con carga +1, y los neutrones con carga 0.
5. Nacen los átomos.- Instantes después del big bang, la fuerza nuclear fuerte unió los quarks u y d para formar protones y neutrones, el núcleo de los átomos. La fuerza electromagnética enlazó los protones y electrones, que tenían precisamente la misma carga eléctrica, y así el átomo fue estable. Las partículas que lo forman y las fuerzas que las unen fueron precisamente las idóneas que se necesitaban para obtener este resultado.
6. Estabilidad del neutrón.- Los neutrones libres son inestables y se desintegran en quince minutos, -dando un protón, un electrón y un antineutrino-. En cambio dentro del núcleo, los neutrones son completamente estables. A los tres minutos del big bang se formaron núcleos de hidrógeno pesado y helio. Y de este modo no desaparecieron los neutrones.
7. La masa del neutrón.- El neutrón resultó un poquito más pesado que el protón. Si hubiera sido al revés, los protones serían los inestables y por tanto los átomos de hidrógeno también. Y sin hidrógeno no habría estrellas ni sol.
8. Y giraron y giraron.- Los electrones se pusieron a girar alrededor de los núcleos y esto evitó que chocaran con el núcleo atraídos por la fuerza electromagnética. Igualmente, la luna gira alrededor de la tierra y ésta alrededor del sol igualando así la atracción gravitatoria con la fuerza centrífuga. Estos giros continuos evitan el colapso del universo.
C. ESTRELLAS
1. ¿Cómo nacen las estrellas?.- En unas nubes de hidrógeno se producen compresiones por gravedad y se alcanza el millón de grados. A esta temperatura se unen los núcleos de hidrógeno pesado liberando energía hasta llegar a los 10 millones de grados. Con esta temperatura se unen los núcleos de hidrógeno liberando energía que ilumina la estrella.
  • Si sólo se quemara hidrógeno pesado, la combustión sería a una velocidad explosiva (bombas H).
  • Si no hubiera hidrógeno pesado, no empezaría a fusionarse el hidrógeno normal. Esta proporción precisa de ambos hidrógenos hace que las estrellas y el sol existan.
2. Equilibrio en las estrellas.- Las estrellas tiene una masa enorme -el sol pesa 744 veces más que los planetas juntos-. La fuerza de la gravedad es tremenda, y también lo es la fuerza expansiva de la fusión nuclear del hidrógeno. Ambas fuerzas se equilibran exactamente y la estrella ni implosiona ni se disgrega en el espacio.
3. Las estrellas fabrican elementos.-
  • Dos núcleos de hidrógeno al fusionarse originan helio desprendiendo gran energía que enciende la estrella.
  • Dos núcleos de helio se unen dando berilio. Pero precisamente el berilio es inestable y se descompone enseguida. Sin embargo tiene tiempo de recibir un tercer núcleo de helio y entonces se origina el carbono que es estable y las fuerzas nucleares tienden a formarlo.
  • A su vez el carbono con un núcleo de helio forma el oxígeno; pero todo el carbono no desaparece pues el núcleo de oxígeno no facilita tanto su formación. De este modo hay un equilibrio muy preciso que permite la formación de carbono y oxígeno imprescindibles en la vida terrestre.
4. ¿Algún detalle sobre el sol?.- La temperatura superficial del sol es de unos 5727° y se mantiene estable. Si variara sólo 10°, no habría vida en la tierra. Similar desastre sucedería si el sol estuviera a una distancia diferente. El sol es una estrella enana amarilla. Si fuera del tipo azul, ya se habría extinguido. Si fuera del tipo rojo, no calentaría suficientemente la tierra.
5. Conclusiones.-
  • El big bang y su desarrollo posterior estuvo calculado con enorme precisión.
  • El universo originado por el big bang es imposible que haya surgido por casualidad. Completamente imposible.
  • No se necesita fe para asegurar que Dios Creador es eterno, sabio, poderoso, y cuida mucho de los hombres. Eterno, pues alguien eterno tuvo que iniciar el big bang. Sabio, porque el proceso posterior al big bang está cuidadosamente pensado. Poderoso y que cuida del hombre, por motivos obvios al ver con qué precisión y fuerza dirigió la expansión del universo.

El principio antropocéntrico




El principio antropocéntrico
Ahora que comprendemos el origen del universo y de nuestro sistema solar cada vez mejor, se ha descubierto un número de fascinantes coincidencias aparentes sobre el mundo natural que han intrigado a científicos, filósofos y teólogos por igual. Consideremos las siguientes tres observaciones:
1. En los primeros momentos del universo, después del Big Bang, la materia y la antimateria fueron creadas casi en cantidades iguales. A un milisegundo de tiempo, el universo se enfrió lo suficiente para que se "condensaran" quarks y antiquarks. Si se encontrara cualquier quark con cualquier antiquark, lo que en esta alta densidad pasaría rápidamente, resultaría en la completa aniquilación de los dos y la liberación de un fotón de energía. Pero la simetría entre materia y antimateria no era totalmente precisa: por casi cada mil millones de pares de quarks y antiquarks, existía un quark extra. Esta diminuta fracción de potencialidad inicial del universo entero es lo que forma la masa del universo como lo conocemos actualmente.
¿Por qué existió esta asimetría? Parecería más "natural" que no hubiera asimetría. Pero si hubiera habido una simetría completa entre la materia y la antimateria, el universo pronto se habría desarrollado hacia una radiación pura, y la gente, los planetas, las estrellas y las galaxias nunca habrían existido.
2. La forma en que el universo se expandió después del Big Bang, dependió críticamente de la cantidad de masa energía total que había en el universo, y también de la fuerza de la constante gravitacional. El increíble grado de afinación de estas constantes físicas ha sido motivo de admiración para muchos expertos. Hawking escribe: "La velocidad de expansión que separa a los modelos que se vuelven a derrumbar de aquellos que continúan expandiéndose por siempre es sumamente crítica. ¿Cómo es que el universo se inició a esa velocidad al grado de que ahora, diez mil millones de años después, se sigue expandiendo? Si un segundo después del Big Bang la velocidad de expansión hubiera sido menor incluso en un cien mil millonésimo de millonésimo, el universo se habría vuelto a derrumbar antes de que hubiera podido alcanzar su tamaño actual".5
Por otro lado, si la velocidad de expansión hubiera sido mayor incluso en una millonésima parte, las estrellas y los planetas no se hubieran podido formar. Teorías recientes sobre una expansión del universo increíblemente rápida, llamada "inflación", en sus momentos iniciales, parecen ofrecer una explicación parcial de por qué la expansión presente está tan cerca del valor crítico. Sin embargo, muchos cosmólogos dirían que esto sencillamente regresa la pregunta a por qué el universo tiene justamente las propiedades adecuadas para este tipo inflacionario de expansión. La existencia del universo como lo conocemos yace sobre una improbabilidad del grueso de una navaja.
3. La misma notable circunstancia aplica sobre la formación de los elementos pesados. Si la atracción nuclear fuerte que mantiene juntos a protones y neutrones hubiera sido incluso ligeramente más débil, solamente se habría formado hidrógeno en el universo. Si por otro lado, la atracción nuclear fuerte hubiera sido ligeramente más fuerte, todo el hidrógeno se habría convertido en helio, en vez de ser el 25 por ciento, como ocurrió casi al principio del Big Bang, y por lo tanto los hornos de fusión de las estrellas y su capacidad de generar elementos pesados nunca habrían nacido.
Para hacer esta observación más notable, parece que la fuerza nuclear está afinada apenas de manera suficiente para que se forme carbono, que es crítico para las formas de vida en la Tierra. Si la atracción hubiera sido ligeramente más fuerte, todo el carbono se hubiera convertido en oxígeno.
En total, existen quince constantes físicas cuyos valores no puede predecir la teoría actual. Éstos son los hechos: sencillamente tienen el valor que tienen. Esta lista incluye la velocidad de la luz, la fortaleza de las atracciones nucleares fuerte y débil, varios parámetros asociados con el electromagnetismo, y la fuerza de la gravedad. La probabilidad de que todas estas constantes asumieran los valores necesarios para dar como resultado un universo estable, capaz de sostener formas de vida complejas, es casi infinitesimal. Y sin embargo, esos son exactamente los parámetros que observamos. En resumen, nuestro universo es ampliamente improbable.
Con todo derecho, se podría objetar que este punto es más bien circular: el universo debía tener los parámetros asociados con esta clase de estabilidad o no estaríamos aquí para comentar sobre ellos. La conclusión general es referida como el principio antropocéntrico: la idea de que nuestro universo está afinado de manera exclusiva para dar lugar a los seres humanos. Esto ha sido fuente de mucho asombro y especulación desde que fue plenamente apreciado hace apenas unas décadas.
Esencialmente existen tres posibles respuestas al principio antropocéntrico:
1. Puede existir una cantidad esencialmente infinita de universos, ya simultáneamente con el nuestro o en alguna secuencia, con diferentes valores para las constantes físicas, incluso con leyes físicas posiblemente diferentes. Sin embargo, nosotros somos incapaces de observar esos otros universos. Solamente podemos existir en un universo en donde las propiedades físicas funcionen para permitir la vida y la conciencia. El nuestro no es un milagro, es simplemente un producto inusual de prueba y error. A esto se le llama hipótesis de "multiversos".
2. Sólo existe un universo, y es éste. Simplemente resultó tener las características adecuadas para dar lugar a la vida inteligente. Si no las hubiera tenido, no estaríamos aquí, hablando de esto. Sencillamente, somos muy, muy afortunados.
3. Sólo existe un universo, y es éste. La afinación precisa de todas las constantes físicas y las leyes de la física para hacer posible la vida inteligente no es un accidente, sino que refleja la acción de aquel que creó el universo en un principio.
Más allá de la preferencia personal por una de las tres opciones, no hay duda de que éste es un tema potencialmente teológico. Hawking, citando a Ian Barbour,7 escribe: "Las probabilidades en contra de que surja un universo como el nuestro a partir de algo como el Big Bang son enormes. Creo que tiene implicaciones claramente religiosas".
Yendo aun más lejos, en Una breve historia del tiempo, Hawking declara: "Sería muy difícil de explicar por qué el universo tendría que haberse iniciado precisamente de ese modo, excepto como un acto de un Dios con la intención de crear seres como nosotros". Otro distinguido físico, Freeman Dyson, tras revisar esta serie de "accidentes numéricos", concluye: "Mientras más examino el universo y los detalles de su arquitectura, más evidencia encuentro de que el universo debe haber sabido, en cierto sentido, que nosotros llegaríamos".9 Y Arno Penzias, el científico ganador del premio Nobel, codescubridor de la radiación cósmica básica de microondas que proporcionó un fuerte soporte para la teoría del Big Bang, dice: "Los mejores datos que tenemos son exactamente los que yo hubiera predicho si no hubiera tenido más en qué basarme que en los cinco libros de Moisés, los Salmos y la Biblia en general".10 Quizá Penzias estaba pensando en las palabras del rey David en el Salmo 8: "Cuando contemplo los cielos, obra de tus manos, la luna y las estrellas que tú has establecido, ¿qué es el hombre, para que de él te acuerdes?"
Así que, ¿por cuál de las tres opciones mencionadas nos debemos inclinar?
Veámoslo lógicamente. Para empezar, tenemos la observación del universo como lo conocemos, incluyéndonos nosotros. Luego deseamos calcular cuál de estas tres opciones posibles es la más probable. El problema es que no tenemos una buena forma de decidir el panorama de probabilidades, excepto quizá en la opción 2. Ya que en la opción 1, conforme el número de universos paralelos tiende a infinito, la probabilidad de que al menos uno de ellos tenga las propiedades físicas para la vida podría ser sustancial. Sin embargo, para la opción 2, la probabilidad sería sumamente pequeña. La probabilidad de la opción 3 depende de la existencia de un Creador sobrenatural que se preocupe de que el universo no sea estéril.
Con base en la probabilidad, la opción 2 es la menos plausible. Eso nos deja con las opciones 1 y 3. La primera se puede defender con lógica, pero su número casi infinito de universos no observables desafía la credulidad. Ciertamente no cumple con la Navaja de Occam. Aquellos que categóricamente no estén dispuestos a aceptar un Creador inteligente dirán, sin embargo, que la opción 3 no es más sencilla para nada, ya que requiere la intercesión de un ser sobrenatural. Siempre se podría argüir, de todas formas, que el Big Bang mismo parece apuntar fuertemente hacia un Creador, ya que de otro modo la cuestión de qué había antes se queda suspendida en el aire.
Si uno está dispuesto a aceptar el argumento de que el Big Bang requiere un Creador, no hay entonces que dar un gran paso para sugerir que el Creador puede haber establecido los parámetros (constantes físicas, leyes de la física y demás) para lograr un propósito específico. Si ese propósito resultaba incluir un universo con algo más que un vacío amorfo, entonces llegamos a la opción 3.
Al tratar de juzgar entre las opciones 1 y 3, me viene a la mente una parábola en particular, del filósofo John Leslie.11 En esta parábola, un individuo se enfrenta a un pelotón de fusilamiento, cincuenta expertos tiradores apuntan sus rifles para llevar a cabo su objetivo. La orden se da, los tiros se escuchan y, sin embargo, por alguna razón todas las balas fallan y el condenado se marcha indemne. ¿Cómo se podría explicar un hecho tan notable? Leslie sugiere que existen dos alternativas posibles que corresponden a nuestras opciones 1 y 3. En primer lugar, posiblemente hubo miles de ejecuciones ese mismo día, incluso los mejores tiradores a veces fallan. Así que las probabilidades sencillamente estaban a favor de ese individuo, y los cincuenta tiradores, sin excepción, fallan. La otra opción es que está sucediendo algo más dirigido, y que el aparente mal tino de los cincuenta expertos fue en realidad intencional. ¿Cuál parece más plausible? Debemos dejar la puerta abierta a la posibilidad de que las investigaciones futuras en física teórica demostrarán que alguna de las quince constantes físicas, que hasta la fecha se determinan sencillamente por la observación experimental, pudiera estar limitada en su valor numérico potencial por algo más profundo, pero esa revelación no está actualmente en el horizonte. Más aun, como con los otros argumentos en este capítulo, los que lo preceden y siguen, ninguna observación científica puede alcanzar el nivel de prueba absoluta de la existencia de Dios. Pero para aquellos dispuestos a considerar una perspectiva teísta, el principio antropocéntrico ciertamente ofrece un argumento interesante a favor de un Creador.
La mecánica cuántica y el principio de incertidumbre
Isaac Newton era un creyente que escribió más sobre interpretación bíblica que sobre matemáticas y física, pero no todos los que lo siguieron compartieron la misma fe. Al principio del siglo XIX, el marqués de Laplace, un distinguido matemático y físico francés, expuso el punto de vista de que la naturaleza está gobernada por un conjunto preciso de leyes físicas, algunas descubiertas y otras todavía no; por lo tanto, la naturaleza es incapaz de evitar adherirse a esas leyes. Desde el punto de vista de Laplace, ese requerimiento se extendería a las partículas más diminutas, las partes más lejanas del universo y también a los seres humanos y sus procesos de pensamiento.
Laplace postuló que una vez que la configuración inicial del universo estuvo establecida, todos los demás hechos futuros, incluyendo los que involucraran las experiencias humanas del pasado, presente y futuro, estaban irreversiblemente especificados. Esto representaba una forma extrema de determinismo científico, que obviamente no dejaba lugar para Dios (excepto en el inicio) o el concepto del libre albedrío. Ocasionó un verdadero revuelo en las comunidades científicas y teológicas. Es muy famosa la respuesta de Laplace a Napoleón cuando éste le preguntó sobre Dios: "No necesito esa hipótesis".
Un siglo más tarde, el concepto de Laplace del determinismo científico preciso se derrumbó, no mediante argumentos teológicos sino mediante revelaciones científicas. La revolución conocida como mecánica cuántica comenzó como un esfuerzo para explicar un problema no resuelto en la física, que tenía que ver con el espectro de la luz. Con base en numerosas observaciones, Max Planck y Albert Einstein demostraron que la luz no llegaba en todas las formas posibles de energía, sino que era "cuantizada" en partículas de energía precisa, conocidas como "fotones". Al final, por lo tanto, la luz no es infinitamente indivisible, sino que abarca un flujo de fotones, tal como la resolución de una cámara digital no puede ser más fina que un solo píxel.
Al mismo tiempo, Niels Bohr examinó la estructura del átomo y se preguntó cómo lograban sus electrones permanecer en órbita alrededor del núcleo. La carga negativa de cada electrón debería atraer a la carga positiva de cada protón dentro del núcleo, lo que finalmente resultaría en la inevitable implosión de toda la materia. Bohr postuló un argumento cuántico similar y desarrolló una teoría que postulaba que los electrones sólo podían existir en cierto número finito de estados.
Los fundamentos de la mecánica clásica se empezaron a quebrar, pero las consecuencias filosóficas más profundas de esas revelaciones aparecieron subsecuentemente por parte del físico Werner Heinsberg, cuando demostró de manera convincente que en este extraño mundo cuántico de distancias muy pequeñas y partículas diminutas era imposible medir la posición y la velocidad de una partícula en el mismo momento con precisión. El principio de incertidumbre que lleva el nombre de Heinsberg, derrocó al determinismo de Laplace de un plumazo, ya que indicaba que cualquier configuración inicial del universo en realidad nunca podría ser determinada con tanta precisión como requería el modelo predictivo de Laplace.
Las consecuencias de la mecánica cuántica para el entendimiento del significado del universo han sido sujeto de mucha especulación durante los últimos ochenta años. Einstein mismo, a pesar de que jugó un papel importante en el desarrollo inicial de la mecánica cuántica, al principio rechazó el concepto con su famoso comentario: "Dios no juega a los dados".
El teísta podría replicar que a Dios el juego no le parecerían dados, aun si así nos lo pareciera a nosotros. Como señala Hawking, "Podríamos seguir imaginándonos que existe un conjunto de leyes que determina los hechos completamente para algún ser sobrenatural, quien podría observar el estado presente del universo sin perturbarlo".12

lunes, 25 de julio de 2011

La Cosmología y el Universo inteligente. No hay duda.Lo que aún nos queda por aprender.

El siguiente reportaje, expone de una forma sencilla y la naturaleza del Universo Inteligente.  No hay caos. El Universo está repleto de ajustes que demuestran inteligencia. Incluso los científicos más escépticos, reconocen que las nuevas teorías de los cosmólogos son coherentes con una increíble perfección. Del Universo elegante, al Universo inteligente, inteligencia de la que todos formamos parte.
El sueño de los cosmólogos,es sin duda aprender  a entender el Universo Inteligente.




Constante cosmólogica (Cosmological constant)
Diseño inteligente (Inteligent design)
Afinación exacta (Fine tuning)
Quien se hubiera imaginado que un físico matemático hablaría algún día de esto?



Este es un video en donde físicos hablan de lo extraorinario que puede ser el que se hayan dado las condiciones para que haya vida en nuestro planeta. Las posibilidades son infinitas y se habla de que hubo solo una posibilidad en 1 elevado a 120 (1:1,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000­,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000­,000) para que la vida en la tierra fuera posible, o sea que alguien tuvo que diseñar nuestro universo, de otra forma, no hubiera sido posible el nacimiento de la vida. Hay aproximadamente 30 números más que hacen posible la vida pero el mas extraño es el número referente a la constante cosmologica y es ahí donde los físicos hablan como teólogos y todo se empieza a unir. La física matemática y la religión, algo que me parece fascinante!

miércoles, 20 de julio de 2011

¿Es Jesús Dios?




EL COMPLEJO DE JESÚS:
¿Es Jesús Dios?
¿Alguna vez has conocido a alguien con tal magnetismo personal que ellos son siempre el
centro de atención? Quizás sea su personalidad o su inteligencia –pero algo acerca de ellos
es enigmático. Bueno, esa es la manera en que fue hace dos mil años con Jesucristo. Pero lo
que hace a Jesús relevante incluso hoy en el siglo 21 son las afirmaciones que él hizo sobre
si mismo.
Como un impredecible carpintero de un oscuro pueblo en Palestina, Jesús hizo
afirmaciones que, si son ciertas, tienen implicaciones profundas en nuestras vidas. Según
Jesús, usted y yo somos especiales, parte de un gran plan cósmico.
Fue ante todo las escandalosas afirmaciones de Jesús que le causaron ser visto como una
persona excéntrica tanto por las autoridades romanas como por la jerarquía judía. Si bien él
era un forastero sin credenciales o base de poder político, dentro de tres años, Jesús cambió
el mundo para los siguientes 20 siglos. Otros líderes morales y religiosos han dejado un
impacto – pero nada como ese desconocido carpintero de Nazaret.
¿Qué era lo que en Jesucristo hizo la diferencia? ¿Era él meramente un gran hombre, o algo
más?
Estas preguntas llegan al corazón de quien fue Jesús realmente. Algunos creen que él era
meramente un gran maestro moral; otros creen que él era simplemente el líder de la más
grande religión del mundo. Pero muchos creen algo más grande. Los cristianos creen que
Dios de hecho nos ha visitado en forma humana. Y ellos creen en la evidencia que lo
respalda. Entonces, ¿quién es el verdadero Jesús? Echemos un vistazo más de cerca.
Así como nosotros tomamos un vistazo más profundo a la persona más controversial del
mundo, empezamos preguntándonos: ¿Jesús podría haber sido meramente un gran maestro
moral?
¿Un Gran Maestro de la Moral?
Casi todos los eruditos reconocen que Jesús fue un  gran maestro moral. De hecho, su
brillante entendimiento de la moralidad humana es un logro reconocido incluso por
aquellos de otras religiones. En su libro Jesús de azaret, el erudito judío Joseph Klausner
escribió, “Es universalmente admitido… que Cristo enseñó las más puras y sublimes
éticas… las cuales arrojan los preceptos morales y máximas de los hombres más sabios de
la antigüedad lejos dentro de la sombra.”
1
El sermón del monte de Jesús ha sido llamado la enseñanza más excelente de ética humana
jamás pronunciada por un individuo. De hecho, mucho de lo que nosotros conocemos hoy
como “igualdad de derechos” en realidad son el resultado de la enseñanza de Jesús. El
historiador Will Durant dijo de Jesús que “él vivió y luchó incansablemente por la
`igualdad de derechos; en tiempos modernos él habría sido enviado a Siberia. ‘El que es mayor entre ustedes,  será vuestro siervo’- esta es la inversión de toda sabiduría política, de
toda cordura”.
2
Algunos han tratado de separar las enseñanzas de Jesús en ética de las afirmaciones sobre el
mismo, creyendo que el fue simplemente un  gran hombre quien enseñó elevados principios
morales. Esta fue la propuesta de uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos de
América.
El Presidente Thomas Jefferson, nunca el educado racionalista, se sentó en la Casa
Blanca con dos copias idénticas del Nuevo Testamento, una recta punta de navaja,
y una gavilla de un octavo de tamaño de papel. En el transcurso de unas pocas
noches, él hizo un rápido trabajo de cortar y pegar su propia Biblia, un delgado
volumen que él llamó “La filosofía de Jesús de Nazaret”. Después de cortar cada
pasaje que sugería la naturaleza divina de Jesús, Jefferson tenía un Jesús quien era
no más ni menos que un buen guía ético.
3
Irónicamente, las palabras memorables de Jefferson en la Declaración de Independencia
tienen sus raíces en la enseñanza de Jesús de que cada persona es de inmensa e igual
importancia para Dios, sin tener en cuenta el sexo, la raza o el estatus social. El famoso
documento expone,:
“Nosotros sostenemos estas verdades que son evidentes por sí solas, de que todos los
hombres son creados iguales, que ellos son dotados por su creador con ciertos derechos
inalienables…”
Pero la pregunta que Jefferson nunca hizo es: ¿cómo podría Jesús ser un gran líder moral si
él mintió acerca de ser Dios? Entonces quizás él no era realmente moral después de todo,
pero su motivo fue comenzar una gran religión. Veamos si eso explica la grandeza de Jesús.
¿Un Gran Líder  Religioso?
¿Se merecía Jesús el titulo de “gran líder religioso? Sorprendentemente, Jesús nunca
proclamo ser un líder religioso. Él nunca se metió en la política religiosa o  impulso una
agenda ambiciosa, y él ministró casi en su totalidad fuera de la establecida estructura
religiosa. Cuando uno compara a Jesús con los otros grandes líderes religiosos, una notable
distinción emerge. Ravi Zacarías, quien creció en una cultura Hindú, ha estudiado las
religiones del mundo y observó una distinción fundamental entre otros fundadores
religiosos y Jesucristo.
“Lo que sea que nosotros podamos hacer de sus afirmaciones, una realidad es
inevitable. Ellos son profesores que apuntan a sus  enseñanzas o muestran una
manera particular. En todo esto, ahí emerge una instrucción, una manera de vida.
No es Zoroastro a quien usted se vuelve, no es Zoroastro a quien usted escucha. No
es Buda quien te libra; son sus Verdades Nobles que te instruyen. No es Mahoma
quien te transforma; es la belleza del Corán que  te corteja. Por contraste, Jesús no
solo enseña o expone Su mensaje. Él era idéntico con Su mensaje.”
4 La verdad del punto de Zacarías subrayado por el número de veces en los evangelios que la
enseñanza del mensaje de Jesús fue sencillamente “Ven a mí” o “Sígueme” o
“Obedéceme”. También,  Jesús hizo claro que su misión principal era perdonar los pecados,
algo que solo Dios podía hacer.
Ningún otro líder religioso importante jamás proclamó tener el poder para perdonar
pecados. Pero esa no es la única afirmación que Jesús hizo que lo separan de los otros. En
The World´s Great Religions, (Las Grandes Religiones del Mundo) Huston Smith observó,
“Solo dos personas asombraron a sus contemporáneos tanto que la pregunta que evocaron
no fue ´¿Quién es él?’ sino ´¿Qué es él?´ Ellos fueron Jesús y Buda. Las respuestas que
estos dos dieron fueron exactamente contrarias. Buda dijo inequívocamente que él era un
mero hombre, no un dios –casi como si él preveía intentos más tarde de adorarle. Jesús, por
otra parte, afirmó…ser divino.”
5
¿Jesús afirmaba ser Dios?
Claramente, desde los primeros años de la iglesia, Jesús fue llamado Señor y considerado
por la mayoría de los cristianos como Dios. Sin embargo su divinidad fue una doctrina que
fue sometida a gran debate (ver “¿Jesús afirmaba ser Dios?”). Entonces la pregunta—y es
la pregunta—es esta: ¿Realmente afirmaba Jesús ser Dios (el Creador), o fue su divinidad
algo inventado o asumido por los autores del Nuevo Testamento?
Algunos eruditos creen que Jesús era un maestro tan poderoso y un personaje tan fascinante
que sus discípulos solo asumieron que él era Dios. O tal vez ellos solo querían pensar que él
era Dios. John Dominic Crossan y el Seminario Jesús (un grupo escéptico marginal de
estudiosos con presuposiciones en contra de los milagros) están entre aquellos que creen
que Jesús fue divinizado por error.
Aunque libros como El Código Da Vinci argumentan que la divinidad de Jesús fue una
doctrina tardía de la iglesia, la evidencia muestra lo contrario. (Ver “¿Existe una
Conspiración Da Vinci?”) La mayoría de cristianos que aceptan los evangelios como
fiables insisten que Jesús afirmó su deidad. Thomas Jefferson no tuvo problema aceptando
las enseñanzas de Jesús en moralidad y ética mientras negara su deidad.
6
 Pero como hemos
dicho, y estudiaremos mas adelante, si Jesús no fue quien él afirmó ser, entonces debemos
examinar algunas otras alternativas, ninguna de las cuales lo harían un gran maestro moral.
Incluso una lectura superficial de los evangelios revelan que Jesús afirmaba ser alguien más
que un profeta como Moisés o Daniel. Pero es la naturaleza de esas afirmaciones lo que nos
preocupa. Dos preguntas son dignas de atención.
• ¿Realmente afirmó Jesús ser Dios?
• Cuando él dice “Dios,” ¿Jesús realmente quiso decir que él era el Creador del
universo del que se habla en la Biblia Hebrea?
Para dirigir estas preguntas, consideremos las palabras de Jesús en Mateo 28:18: “Se me ha
dado toda autoridad en el cielo y en la tierra.” ¿Qué quiso decir Jesús cuando afirmó tener toda autoridad en el cielo y en la tierra? Un
peligro de interpretación es leer dentro de un documento histórico nuestra definición—es
este caso, lo que queremos decir por  “toda autoridad.” Pero para localizar el significado, el
contexto lo es todo.
“Autoridad” era un termino bien entendido entre los romanos-que ocupaban el territorio de
Israel. En ese momento, César era la autoridad suprema en el mundo romano entero. Su
edicto podría al instante lanzar legiones para la guerra, condenar o exonerar a criminales, y
establecer leyes y reglas de gobierno. De hecho, la autoridad del César era tal que él mismo
alegó divinidad.
Entonces, al menos Jesús estaba afirmado autoridad comparable a César mismo. Pero él no
dijo solamente que él tenía más autoridad que los líderes judíos o gobernantes romanos;
Jesús estaba afirmando ser la autoridad suprema del universo. Para aquellos a quienes él les
habló, significó que él era Dios. No un dios—pero el Dios.
¿Jesús afirmó ser el Creador?
Pero, ¿es posible que Jesús estuviera solo reflejando la autoridad  de Dios y no estaba
declarando que él era el verdadero Creador? A primera vista eso parece creíble. Sin
embargo la afirmación de Jesús de tener toda autoridad parece tener sentido solo si él es el
Creador del universo. La palabra “toda”  abarca todo, incluyendo la creación misma.
Así como miramos mas profundo dentro de las propias palabras de Jesús, un patrón parece
emerger. Jesús hizo afirmaciones radicales sobre él mismo que, si ciertas,
inconfundiblemente apuntan s su deidad. Aquí esta una lista parcial de tales declaraciones
como registradas por relatos de testigos oculares.
• “Yo soy la resurrección y la vida.” (Juan 11:25)
• “Yo soy la luz del mundo.” (Juan 8:12)
• “Yo y mi padre somos uno.” (Juan 10:30)
• “Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Ultimo, el Principio y el Fin.”
(Apocalipsis 22:13).”
• “Yo soy el camino, la verdad, y la vida.” (Juan 14:6)
• “Yo soy el único camino al Padre [Dios].” (Juan 14:6)
• “Si me has visto, has visto al Padre.” (Juan 14:9) Una vez más, debemos ir atrás al
contexto. En las Sagradas Escrituras Hebreas, cuando Moisés preguntó a Dios su
nombre en la zarza ardiente, Dios respondió, “YO SOY.” Él le estaba diciendo a
Moisés que Él es el único Creador, eterno y trascendente en el tiempo.
Desde el tiempo de Moisés, ningún judío practicante se referiría a sí mismo o ningún otro
por el  “Yo Soy.” Como resultado, la afirmación del “YO SOY” de Jesús enfureció a los
líderes judíos. Una vez, por ejemplo, algunos líderes le explicaron a Jesús porque ellos
estaban tratando de matarlo: “Porque usted, un simple hombre, se ha hecho a usted mismo
Dios” (Juan 10:33).  Pero el punto aquí no es simplemente que tal frase enojara a los líderes religiosos. El punto
es que ellos conocían exactamente lo que él estaba diciendo—él estaba afirmando ser Dios,
el Creador del Universo. Sólo esta afirmación habría traído la acusación de blasfemia. Leer
en el texto que Jesús afirmó ser Dios es claramente justificado, no simplemente por sus
palabras, pero también por la reacción a estas palabras.
¿Qué clase de Dios?
La idea de que somos todos parte de Dios, y que dentro de nosotros esta la semilla de
divinidad, simplemente no es un posible significado de las palabras y acciones de Jesús.
Tales pensamientos son revisionistas, extraños a su enseñanza, extraños a su declaración de
creencias, y extraño al entendimiento de sus discípulos de su enseñanza.
Jesús enseño que él es Dios en la manera que los Judíos entendían a Dios y la manera que
las Escrituras Hebreas retrataban a Dios, no en la manera en que el movimiento de Nueva
Era entiende a Dios. Ni Jesús o su audiencia han sido criados en Star Wars, y entonces
cuando ellos hablaron de Dios, ellos no estaban hablando de fuerzas cósmicas. Es
simplemente mala historia redefinir lo que Jesús quiso decir con el concepto de Dios.
Pero si Jesús no era Dios, ¿seguimos bien nosotros llamándolo un gran maestro moral? C.S.
Lewis argumentó, “Estoy aquí tratando de impedir a cualquiera de decir la cosa realmente
absurda que la gente a menudo dicen de Él: ‘Estoy listo para aceptar a Jesús como un gran
maestro moral, pero no acepto su afirmación de ser Dios.’ Esa es la única cosa que no
debemos de decir.”
7
En su búsqueda de la verdad, Lewis supo que él no podía tener ambos sentidos con la
identidad de Jesús. O Jesús era quien afirmaba ser—Dios en la carne, —o sus afirmaciones
eran falsas. Y si ellas eran falsas, Jesús no podría ser un gran maestro moral. Él estaría
mintiendo intencionalmente o sería un lunático con el complejo de Dios.
¿Era Jesús un Mentiroso?
Uno de los más conocidos y más influyentes trabajos políticos de todos los tiempos fue
escrito por Nicolás  Maquiavelo en 1532. En su clásico, El Príncipe, Maquiavelo exalta el
poder, el éxito, la imagen, y la eficiencia por encima de la lealtad, la fe, y la honestidad.
Según Maquiavelo, mentir esta bien si logra un fin político.
¿Podría Jesucristo haber sido motivado por este principio Maquiavélico? De hecho, los
opositores Judíos de Jesús estuvieron constantemente tratando de exponerlo como un
fraude y un mentiroso. Ellos lo inundaron con preguntas en un intento de ponerle una
trampa y hacerlo contradecirse a si mismo. Sin embargo, Jesús respondió con notable
consistencia.
La pregunta con la que debemos lidiar es, ¿qué podría motivar a Jesús a vivir su vida entera
como una mentira? El enseñó que Dios se oponía a la mentira y la hipocresía, entonces él
no lo estaría haciendo para complacer a su Padre. Él claramente no mintió para el beneficio de sus seguidores. (Todos menos uno fueron martirizados.) Y así somos dejados con sólo
otras dos explicaciones razonables, cada una de las cuales es problemática.
Beneficio
Mucha gente ha mentido por ganancia personal. De hecho, la motivación de la mayoría de
los mentirosos es algún beneficio percibido para sí mismos. ¿Qué podría haber esperado
ganar Jesús al mentir sobre su identidad? El poder sería la respuesta más obvia. Si la gente
creía que él era Dios, él tendría un enorme poder. (Eso es por que muchos lideres antiguos,
tal como el del César, afirmaban un origen divino.)
El problema con esta explicación es que Jesús rechazó todos los intentos de moverlo a él en
la dirección del poder sentado, en vez de regañar a aquellos que abusaron de tal poder y
vivieron sus vidas persiguiéndolo. Él también escogió alcanzar a los relegados (prostitutas
y leprosos), aquellos sin poder, creando una red de gente cuya influencia era menos que
cero. En una manera que puede solo ser descrita como extraña, todo lo que Jesús hizo y dijo
se movió diametralmente en la otra dirección del poder.
Parece que si el poder fue la motivación de Jesús, él habría evitado la cruz a toda costa. Sin
embargo, en varias ocasiones, él dijo a sus discípulos que la cruz era su destino y misión.
¿Cómo podría morir en una cruz romana traerle a uno poder?
La muerte, por supuesto, trae todas las cosas en el enfoque adecuado. Y mientras muchos
mártires han muerto por una causa en la que ellos creían, pocos han estado dispuestos a
morir por una mentira conocida. Ciertamente toda esperanza para la propia ganancia
personal de Jesús habría terminado en la cruz. Aún, a su último aliento, él no renunciaría a
su afirmación de ser el único Hijo de Dios.
Un Legado
Por lo tanto si Jesús no iba a mentir para beneficio personal, quizás sus afirmaciones
radicales fueron falsificadas con el propósito de dejar un legado. Pero la posibilidad de ser
golpeado a una pulpa y clavado a una cruz humedecería rápidamente el entusiasmo de la
mayoría, que serían superestrellas.
Aquí hay otro hecho fascinante. Si Jesús estuvo hubiera simplemente dejado caer la
afirmación de ser el Hijo de Dios, él nunca habría sido condenado. Fue su afirmación de ser
Dios y su poca disposición de retractarse de ello que lo llevó a la crucifixión.
Si realzando su credibilidad y reputación histórica fue lo que motivó a Jesús a mentir, hay
que explicar cómo un carpintero de un pueblo pobre de Judea pudo anticipar estos eventos
que lanzarían su nombre a prominencia mundial. ¿Cómo sabría él que su mensaje
sobreviviría? Los discípulos de Jesús habían huido y Pedro lo había negado. No
exactamente la fórmula de lanzamiento de un legado religioso.  ¿Los historiadores creen que Jesús mintió? Los estudiosos han escudriñado las palabras y
vida de Jesús para ver si hay alguna evidencia de un defecto en su carácter moral. De
hecho, incluso los más ardientes escépticos están atónitos por la moral y pureza ética de
Jesús. Uno de estos era el escéptico y antagonista John Stuart Mill (1806-73), el filósofo.
Mill escribió de Jesús,
“Sobre  la vida y dichos de Jesús hay un sello personal de originalidad combinado
con profundidad de perspicacia en el primer rango de hombres de sublime genio
de los cuales nuestra especie puede jactarse. Cuando este preeminente genio es
combinado con las cualidades de probablemente el más grande reformador  moral
y mártir de esa misión que jamás halla existido sobre la tierra, la religión no puede
decir haber hecho una mala elección escogiendo a este hombre como el
representante ideal y guía para la humanidad.”
9
De acuerdo con el historiador Philip Schaff, no hay evidencia, ni en la historia de la iglesia
o en la historia secular, de que Jesús mintió acerca de nada. Schaff argumentó,:
“¿Cómo, en nombre de la lógica, sentido común, y experiencia, podría un mentiroso,
egoísta, un hombre depravado haber inventado, y continuamente mantenido desde el
principio hasta el fin, el más puro y noble carácter conocido en la historia con el más
perfecto aire de verdad y realidad?”
10
Para ir con la opción de mentiroso parece nadar contra corriente ante todo lo que Jesús
enseñó, vivió, y por lo que murió. Para la mayoría de los estudiosos, simplemente no tiene
sentido. Sin embargo, para negar las afirmaciones de Jesús, uno debe llegar con alguna
explicación. Y si las afirmaciones de Jesús no son verdad, y él no estaba mintiendo, la
única opción restante es que él debió haber sido auto-engañado.
¿Era Jesús un Lunático?
Albert Schweitzer, quién fue galardonado con el Premio Nobel en 1952 por sus esfuerzos
humanitarios, tenía sus propias opiniones sobre Jesús. Schweitzer concluyó que la locura
estaba detrás de las afirmaciones de Jesús de ser Dios. En otras palabras, Jesús estaba
equivocado sobre sus afirmaciones pero no mintió intencionalmente. De acuerdo a esta
teoría, Jesús en realidad estaba engañado, creyendo que él era el Mesías.
C.S. Lewis consideró esta opinión cuidadosamente. Lewis dedujo la locura de las
afirmaciones de Jesús—si ellas no son verdad. Él dijo que alguien que afirmaba ser Dios no
sería un gran maestro moral.
“Él podría ser un lunático—al nivel de un hombre que dice que él es un huevo
hervido—o  de lo contrario él sería el Diablo del Infierno.”
11Incluso los más escépticos del cristianismo rara vez cuestionan la cordura de Jesús. El
reformador social William Channing (1780-1842), ciertamente no un cristiano, hizo la
siguiente observación sobre Jesús:
“El cargo de un extravagante, auto-engañado entusiasmo es lo último de lo que puede
ser atribuido a Jesús. ¿Dónde podemos encontrar rastros de ello en la historia? ¿Los
detectamos en la tranquila autoridad de Sus preceptos?”
12
Si bien su propia vida fue llena de inmoralidad y escepticismo personal, el nombrado
filosofo francés Jean-Jacques Rousseau (1712-78) reconoció el carácter superior y la
presencia de juicio de Jesús:
“Cuando Platón describe su imaginario hombre recto, cargado con todos los castigos de
culpa, pero mereciendo la más alta recompensa de virtud, él describe exactamente el
personaje de Jesús. …Que presencia de juicio. …Si, si la vida y muerte de Sócrates son
aquellas de un filósofo, la vida y muerte de Jesús son aquellas de un Dios.”
13
Schaff planteó la interrogación que debemos preguntarnos nosotros mismos:
“¿Es ese el intelecto—completamente sano y vigoroso, siempre listo y siempre serenoresponsable de un radical y más serio engaño en relación con su propio carácter y
misión?”
14
Entonces, ¿Fue Jesús un mentiroso o un lunático, o fue el Hijo de Dios? ¿Podría haber
estado en lo correcto, Jefferson al etiquetar a Jesús de “solo un buen maestro moral”
mientras negándole su deidad? Interesantemente, la audiencia que escuchó a Jesús—ambos
creyentes y enemigos—nunca lo consideró como un simple maestro moral. Jesús produjo
tres efectos principales en la gente que lo conocían: odio, terror, o adoración.
Y hoy, 2000 años más tarde, Jesús sigue siendo la persona más polarizadora en nuestro
mundo. Aún no son su moralidad y ética, o legado que inflaman pasiones. El mensaje que
Jesús trajo al mundo fue que Dios nos hizo con un propósito—y ese propósito esta envuelto
en Su Hijo.
Las afirmaciones de Cristo Jesús nos obligan a escoger. Como Lewis declaró, no podemos
poner a Jesús en la categoría de ser solamente un gran líder religioso o un buen maestro
moral.
“Usted debe hacer una elección. O este hombre fue y es el Hijo de Dios: o bien un
loco o algo peor. Usted puede encerrarlo a Él como  un tonto, usted puede
escupirle a Él y matarlo como a un demonio o usted  puede caer a sus pies y
llamarlo Señor y Dios. Pero no nos permita venir  con ninguna afirmación
condescendiente y sin sentido acerca de que es un gran maestro humano. Él no
nos dejo esa posibilidad abierta a nosotros. No era su intención.”
15 Notas Finales.
  1.  Citado in Josh McDowell, Evidence That Demands a Verdict, vol. 1 (Nashville:
Nelson, 1979), 127.
   2. Will Durant, The Story of Philosophy (New York: Washington Square, 1961), 428.
   3. Linda Kulman and Jay Tolson, “The Jesus Code,” U. S. News & World Report,
December 22, 2003, 1.
   4. Ravi Zacharias, Jesus among Other Gods (Nashville: Word, 2000), 89.
   5. Peter Kreeft and Ronald K. Tacelli, Handbook of Christian Apologetics (Downers
Grove, IL: InterVarsity, 1994), 150.
   6. Un deista es una persona que cree en un Dios no involucrado- una deidad que creo el
mundo y luego lo dejó caminar bajo leyes pre-establecidas.  El Deismo era la moda entre
los intelectuales durante el tiempo de la independencia de Estados Unidos,  y Jefferson
creyó en ella.
   7. Lewis, 52.
   8. Norman L. Geisler and Abdul Saleeb, Answering Islam (Grand Rapids, MI: Baker,
2003), 178–80.
   9. Citado en Josh McDowell, The New Evidence That Demands a Verdict (San
Bernardino, CA: Here’s Life, 1999), 159.
  10. Citado en McDowell, New Evidence, 160.
  11. Lewis, 52.
  12. Citado en McDowell, New Evidence, 161, 162.
  13. Citado en McDowell, New Evidence, 122, 129.
  14. Citado en McDowell, New Evidence, 162.
  15. Lewis, 52.

martes, 21 de junio de 2011

El ajuste fino del universo

Dr. Hugh Ross earned his Ph.D. in astronomy from the University of Toronto and researched galaxies and quasars at the California Institute of Technology. He is president of Reasons To Believe, an organization founded to develop new tools for demonstrating the factual basis for belief in God and the Bible. Ross speaks regularly throughout the U.S. and around the world; has written three books; published numerous articles in professional and popular publications; and appears frequently on radio and television programs. He and his wife, Kathy, live in Southern California and have two sons. Kathy edits the Reasons To Believe newsletter Facts and Faith.

Ninguna otra generación ha sido testigo de tantos descubrimientos acerca del universo. Ninguna otra generación ha presenciado la medición del cosmos. Para las generaciones anteriores, el universo permanecía como un misterio profundo. Pero nosotros estamos vivos para poder ver varios de sus misterios resueltos.

No sólo podemos medir ciertos aspectos del universo, sino que en estas mediciones estamos descubriendo algunas de las características de Aquel que lo diseñó todo. La astronomía nos ha provisto de nuevas herramientas para sondear la personalidad del Creador.

El problema de los bloques constructivos

Antes de medir el cosmos, los no-teístas daban por sentado la disponibilidad de los bloques constructivos adecuados para la vida. Postulaban que, con suficiente tiempo, los procesos naturales correctos y suficientes bloques constructivos, aun sistemas tan complejos como los organismos podrían ser ensamblados sin la ayuda de un ser supremo. En los capítulos 3, 7, 8 y 9 hemos visto que no hay suficiente tiempo. En este capítulo consideraremos cuán asombroso es que el universo provea los bloques constructivos correctos y los procesos naturales correctos para la vida.

Para poner esta situación en perspectiva, imagine la posibilidad de que un avión Boeing 747 pudiera ser ensamblado completamente como resultado de un tornado que se abate sobre un depósito de chatarra. Ahora imagine cuánto más remota sería la posibilidad si se sustituyera bauxita (mineral de aluminio) por las partes de chatarra. Finalmente, imagine la posibilidad si en vez de bauxita se la reemplazara por sedimento del río. Así también, cuando uno examina los bloques constructivos necesarios para que la vida cobre existencia, la posibilidad de que eso ocurra sin algo o alguien que lo diseñe fuerza la imaginación más allá del punto de ruptura. Hay cuatro bloques constructivos fundamentales que deben ser diseñados "justo a punto" para la vida.

1. Conseguir las moléculas correctas

Para que la vida sea posible, más de cuarenta diferentes elementos deben tener la capacidad de unirse para formar moléculas. La unión molecular depende de dos factores: la magnitud de la fuerza de electromagnetismo y la relación de la masa del electrón a la masa del protón.

Si la fuerza electromagnética fuera significativamente mayor, los átomos se tomarían de los electrones tan fuertemente que no sería posible compartir ningún electrón con otros átomos. Pero si la fuerza electromagnética fuera significativamente menor, los átomos no retendrían ningún electrón y, nuevamente, no ocurriría la compartición de electrones entre átomos que permite que existan las moléculas. Si han de existir más de sólo unos pocos tipos de moléculas, la fuerza electromagnética debe estar balanceada aún más delicadamente.

El tamaño y la estabilidad de las órbitas de los electrones alrededor de los núcleos de los átomos dependen de la relación de la masa del electrón con la masa del protón. A menos que esta relación esté balanceada delicadamente, las uniones químicas esenciales para la química de la vida nunca podrían tener lugar.

2. Conseguir los átomos correctos

Las moléculas de la vida no pueden construirse a menos que estén disponibles cantidades suficientes de los elementos esenciales para la vida. Esto significa que deben poder formarse átomos de distintos tamaños. Para que esto ocurra, debe existir un delicado equilibrio para cada una de las constantes de la física que gobiernan la fuerza nuclear fuerte y débil, la gravedad, y también para los estados de energía de base del núcleo (niveles de energía cuánticos que son importantes para la formación de elementos a partir de protones y neutrones) para varios elementos clave.

En el caso de la fuerza nuclear fuerte (la fuerza que gobierna el grado en que los protones y neutrones se unen entre sí en los núcleos atómicos) el equilibrio es fácil de ver. Si esta fuerza fuera demasiado débil, los protones y los neutrones no se mantendrían unidos. En ese caso, existiría un solo elemento en el universo, hidrógeno, porque el átomo de hidrógeno tiene sólo un protón y ningún neutrón en su núcleo. Por otro lado, si la fuerza nuclear fuerte fuera de una intensidad ligeramente mayor que la que observamos en el cosmos, los protones y los neutrones tendrían tal afinidad los unos por los otros que ninguno quedaría solo. Todos se encontrarían unidos a muchos otros protones y neutrones. En tal universo no habría nada de hidrógeno, sino sólo elementos pesados. La química de la vida es imposible sin hidrógeno; también es imposible si el hidrógeno es el único elemento.

¿Qué tan delicado es el equilibrio para la fuerza nuclear fuerte? Si fuera tan sólo un 2% más débil o un 0,3% más fuerte de lo que es en la actualidad, la vida sería imposible en cualquier tiempo y lugar dentro del universo.{1}

¿Estamos considerando solamente la vida como la conocemos? No, estamos hablando de cualquier tipo de química de la vida concebible en toda la extensión del cosmos. Esta condición delicada debe ser cumplida universalmente.

En el caso de la fuerza nuclear débil (la fuerza que gobierna, entre otras cosas, la velocidad de la descomposición radioactiva), si fuera mucho más fuerte de la que observamos, la materia en el universo sería convertida rápidamente en elementos pesados. Pero si fuera mucho más débil, la materia en el universo permanecería en la forma de los elementos más livianos exclusivamente. De una u otra forma, los elementos esenciales para la química de la vida (como el carbono, el oxígeno, el nitrógeno, el fósforo) no existirían para nada o existirían en cantidades muy por debajo de las que se requieren para que se puedan formar todas las sustancias químicas esenciales para la vida. Más aún, a menos que la fuerza nuclear débil estuviera balanceada delicadamente, aquellos elementos esenciales para la vida que son producidos sólo en el núcleo de las estrellas súper-gigantes nunca escaparían de las fronteras de esos núcleos (las explosiones de supernovas se volverían imposibles).{2}

El valor de la fuerza de la gravedad determina cuán calientemente arderán los hornos nucleares en los núcleos de las estrellas. Si la fuerza gravitatoria fuera mayor, las estrellas serían tan calientes que se consumirían en forma relativamente rápida; demasiado rápidamente y demasiado erráticamente para la vida. Además, un planeta capaz de sustentar vida debe ser apoyado por una estrella que sea estable y de combustión prolongada a la vez. Sin embargo, si la fuerza gravitatoria fuera menor, las estrellas nunca se volverían lo suficientemente calientes como para poner en marcha la fusión nuclear. En tal universo no se produciría ningún elemento más pesado que el hidrógeno y el helio.

A fines de la década de 1970 y a principios de la década de 1980, Fred Hoyle descubrió que era necesario un ajuste increíblemente fino de los estados de energías de base del núcleo para el helio, el berilio, el carbono y el oxígeno para que exista cualquier tipo de vida.{3} Los estados de energía de base para estos elementos no pueden ser mayores o menores respecto de cada uno de ellos en más de un 4% sin producir un universo con cantidades insuficientes de oxígeno y carbono para la vida.{4} Hoyle, que ha escrito extensamente en contra del teísmo{5}, y especialmente el cristianismo, sin embargo concluyó, basándose en este cuádruple ajuste fino, que "un súper-intelecto ha estado ‘jugando’ con la física, además de la química y la biología."{6}

3. Conseguir los nucleones correctos

Uno debe "jugar" con la física del universo para conseguir suficientes elementos correctos para la vida y, más aún, para conseguir que esos elementos se unan entre sí para formar las moléculas de la vida. Uno debe también hacer un ajuste fino del universo para conseguir la cantidad suficiente de nucleones (protones y neutrones) como para formar los elementos.

En los primeros instantes de la creación, el universo contenía alrededor de diez mil millones y un nucleones por cada diez mil millones de antinucleones. Los diez mil millones de antinucleones aniquilaron los diez mil millones de nucleones, generando una cantidad enorme de energía. Todas las galaxias y estrellas que constituyen el universo de hoy fueron formadas a partir de los nucleones que sobraron. Si el exceso inicial de nucleones por sobre los antinucleones hubiera sido algo menor, no habría habido suficiente materia para que se formen las galaxias, las estrellas y los elementos pesados. Si el exceso hubiera sido algo mayor, las galaxias se hubieran formado, pero se habrían condensado y habrían atrapado la radiación tan eficientemente que ninguna de ellas se habría fragmentado para formar las estrellas y los planetas.

El neutrón es un 0,138% más masivo que el protón. Debido a esta masa adicional, los neutrones requieren apenas algo más de energía para formarse que los protones. Así que, al enfriarse el universo luego del evento creador del big bang, produjo más protones que neutrones – de hecho, unas siete veces más.

Si el neutrón fuera sólo un 0,1% más masivo, quedarían tan pocos neutrones del enfriamiento del big bang que no habría suficiente cantidad como para formar los núcleos de todos los elementos pesados esenciales para la vida. Esta masa adicional del neutrón respecto del protón también determina la velocidad a la que los neutrones se descomponen en protones y los protones en neutrones. Si el neutrón fuera 0,1% menos masivo, se acumularían tantos protones para formar neutrones que todas las estrellas del universo se habrían colapsado rápidamente formando ya sea estrellas neutrónicas o agujeros negros.{7} En consecuencia, para que la vida fuera posible en el universo la masa del neutrón debe tener un ajuste fino mejor que el 0,1%.

Hay otro proceso de descomposición que involucra protones que debe tener un ajuste fino para que exista la vida. Se cree que los protones se descomponen para formar mesones (un tipo de partícula fundamental). Digo "se cree" porque la velocidad de descomposición es tan lenta que los experimentadores aún no han registrado un solo evento de descomposición (el tiempo de descomposición promedio para un único protón supera los 4 x 1032 años). No obstante, los teóricos están convencidos de que los protones deben descomponerse para formar mesones, y a una velocidad bastante cercana a los límites experimentales actuales. Si los protones se descompusieran más lentamente para formar mesones, el universo hoy no tendría una cantidad suficiente de nucleones para formar las galaxias, estrellas y planetas.{8} Esto se debe a que los factores que determinan esta velocidad de descomposición también determinan la proporción entre nucleones y antinucleones al momento del evento creador. Por lo tanto, si la velocidad de descomposición fuera menor, la cantidad de nucleones habría sido balanceado demasiado estrechamente por la cantidad de antinucleones, lo cual, después del aniquilamiento, habría dejado demasiados pocos nucleones.

Sin embargo, si la velocidad de descomposición de los protones para convertirse en mesones hubiera sido mayor, además del problema de una proporción demasiado grande entre nucleones y antinucleones, también habría el problema adicional desde el punto de vista de mantener la vida. Debido a la tremenda cantidad de energía que se libera en este proceso de descomposición específico, la velocidad de descomposición destruiría o dañaría la vida. Por lo tanto, la velocidad de descomposición no puede ser mayor que la actual.

4. Conseguir los electrones correctos

No sólo debe tener el universo un ajuste fino para tener suficientes nucleones, sino que debe existir un número exacto de electrones. A menos que la cantidad de electrones sea equivalente a la cantidad de protones con una precisión de una parte en 1037 o mejor, las fuerzas electromagnéticas en el universo habrían superado las fuerzas gravitatorias de tal forma que las galaxias, estrellas y planetas jamás se hubieran formado.

Una parte en 1037 es un equilibrio tan increíblemente delicado que es difícil de visualizar. La siguiente analogía puede ser de ayuda. Cubra todo el continente norteamericano con monedas de diez centavos de dólar hasta llegar a la luna, una altura de unos 380.000 kilómetros. (En comparación, el dinero para pagar la deuda del gobierno federal de los Estados Unidos cubriría dos kilómetros y medio cuadrados con una profundidad menor de sesenta centímetros de monedas.). Luego, apile monedas de aquí a la luna en mil millones de otros continentes del mismo tamaño que Norteamérica. Pinte una moneda de rojo y mézclela dentro de las mil millones de pilas de monedas. Véndele los ojos a un amigo y pídale que extraiga una moneda. La probabilidad de que tomará la moneda roja es de uno en 1037. Y éste es sólo uno de los parámetros que están tan delicadamente balanceados para permitir que se forme la vida.

Cualquiera sea el nivel en el que examinemos los bloques constructivos de la vida (electrones, nucleones, átomos o moléculas), la física del universo debe tener un ajuste fino meticuloso. El universo debe estar construido exactamente para crear los electrones necesarios. Debe ser modelado exquisitamente para producir los protones y los neutrones requeridos. Debe ser fabricado cuidadosamente a fin de obtener los átomos necesarios. A menos que esté diseñado hábilmente, los átomos no podrán ser ensamblados en moléculas lo suficientemente complejas. Un equilibrio tan preciso de todos estos factores está realmente más allá de nuestras capacidades de comprensión. No obstante, con la medición del universo se vuelven aparentes hechos aún más asombrosos.

La expansión del cosmos

El primer parámetro del universo que fue medido fue la velocidad de expansión del universo. Al comparar esta velocidad con la física de formación de las galaxias y las estrellas, los astrofísicos encontraron algo asombroso. Si el universo se expandiera demasiado rápido, la materia se dispersaría tan eficientemente que nada de ella se aglomeraría suficientemente como para formar galaxias. Si no se forma ninguna galaxia, no se forma ninguna estrella. Si no se forma ninguna estrella, no se forma ningún planeta. Si no se forma ningún planeta, no hay lugar para la vida. Por otro lado, si el universo se expandiera demasiado lentamente, la materia se aglomeraría tan eficientemente que toda ella, de hecho todo el universo, colapsaría para formar una masa súper densa antes que ninguna estrella del tipo solar se pudiera formar.

Lo que es aún más asombroso es cuán delicadamente balanceada debe estar esa velocidad de expansión para que exista la vida. No puede diferir de la velocidad real en más de una parte en 1055.

Una analogía que todavía no llega a acercarse a describir la naturaleza precaria de este equilibrio sería un millón de lápices todos parados simultáneamente sobre sus puntas, sobre una superficie lisa de vidrio y sin ningún soporte externo.

El modelo del big bang inflacionario para el universo ofrece una explicación física de por qué el universo está colocado en un equilibrio tan delicado en su velocidad de expansión. A medida que las cuatro fuerzas fundamentales de la física (las fuerzas de gravedad, la nuclear fuerte, la nuclear débil y la electromagnética) se separaron una de otra durante la primera fracción de segundo luego del evento creador, es posible tener un breve instante de hiperinflación (que dure sólo 10–34 segundos) que prácticamente garantiza que el universo más tarde se expandirá a la velocidad que permita que exista la vida. Por supuesto, lo que hace eso es intercambiar un equilibrio exquisito (la velocidad de expansión del cosmos) por otro (los valores de un conjunto de varias constantes de la física).

Además de requerir un ajuste fino exquisito de las fuerzas y de las constantes de la física, la existencia de la vida exige aún más. Exige que las partículas fundamentales, la energía y las dimensiones del espacio-tiempo del universo permitan que el efecto túnel cuántico y la relatividad especial operen exactamente como lo hacen. El efecto túnel cuántico debe funcionar ni más ni menos eficientemente que lo que observamos para que la hemoglobina transporte la cantidad correcta de oxígeno a las células de todas las especies de vertebrados y la mayoría de las especies de invertebrados.{9} De la misma forma, las correcciones relativísticas, ni demasiado grandes ni demasiado pequeñas, son esenciales para que el cobre y el vanadio cumplan sus papeles críticos en el funcionamiento del sistema nervioso y en el desarrollo de los huesos de todos los animales superiores.{10}

La medición de la edad del universo

El segundo parámetro del universo que fue medido fue su edad. Por muchas décadas, los astrónomos y otros se han preguntado por qué, si Dios existe, habría de esperar tantos miles de millones de años para crear la vida. ¿Por qué no lo hizo enseguida? La respuesta es que, dadas las leyes y las constantes de la física que Dios escogió crear, se necesitan entre diez y doce mil millones de años sólo para fundir suficientes elementos pesados en los hornos nucleares de varias generaciones de estrellas gigantes para hacer posible la química de la vida.
Cronología del proceso formación del universo
hasta su estado hoy

La vida no podría ocurrir más temprano en el universo de lo que lo hizo sobre la Tierra. Ni tampoco podría ocurrir mucho más tarde. A medida que el universo envejece, las estrellas como el sol, ubicada en la parte correcta de la galaxia para la vida (ver capítulo 15) y en una fase de combustión nuclear estable, se vuelven más y más excepcionales. Si el universo fuera sólo unos pocos miles de millones de años más antiguo, tales estrellas ya no existirían.

Un tercer parámetro que ya he discutido con cierto detenimiento es la entropía, la degradación de la energía. En el capítulo 3, expliqué la evidencia de que el universo posee una cantidad extrema de entropía específica. Este alto nivel de entropía es esencial para la vida. Sin este nivel, los sistemas tan pequeños como las estrellas y los planetas nunca se formarían. Pero si bien la entropía del universo es extremadamente alta, no podría ser mayor. Si fuera mayor, los sistemas tan grandes como las galaxias nunca se formarían. Las estrellas y los planetas no pueden formarse sin las galaxias.

Las masas de las estrellas

Un cuarto parámetro – otro que es muy sensible – es la relación entre la constante de la fuerza electromagnética y la constante de la fuerza gravitatoria. Si la fuerza electromagnética relativa a la fuerza de gravedad fuera incrementada en sólo una parte en 1040 sólo se formarían estrellas pequeñas. Y si fuera disminuida en sólo una parte en 1040 sólo se formarían estrellas grandes. Pero para que la vida sea posible en el universo deben existir tanto las estrellas grandes como las pequeñas. Las estrellas grandes deben existir porque sólo en sus hornos termonucleares se producen la mayoría de los elementos esenciales para la vida. Las estrellas pequeñas, como el sol, deben existir porque sólo las estrellas pequeñas arden durante el tiempo suficiente y en la forma suficientemente estable como para sostener un planeta con vida.{11}

Si volvemos a las pilas de monedas, una parte en 1040 es equivalente a que una persona vendada, hurgando a través de un billón de pilas de monedas del tamaño de Norteamérica que lleguen hasta la luna, tome una y que, en el primer intento, sea la moneda roja.

A finales de la década de 1980 y a principios de la década de 1990, varias otras características fueron medidas exitosamente. Cada una de estas, también, indicaron un ajuste fino cuidadoso para soportar la vida. Actualmente los investigadores han descubierto veintiséis características que deben tomar valores definidos muy estrechamente para que exista la vida de cualquier tipo. Se provee una lista de estas características y las razones por las que deben ser definidas en forma tan estrecha en la tabla 14.1.
La lista de las características de ajuste fino para el universo sigue creciendo. Los parámetros 24, 25 y 26, por ejemplo, fueron agregados sólo en los últimos meses. Cuanto más precisamente y extensamente los astrónomos miden el universo, más ajuste fino descubren en él. También, como hemos visto para muchas de las características ya medidas, el grado de ajuste fino es completamente asombroso, muy superior a lo que los esfuerzos humanos pueden lograr.

Por ejemplo, tal vez la mejor máquina construida jamás por el hombre sea un flamante detector de ondas de gravedad diseñado por físicos del California Institute of Technology para hacer mediciones con una precisión de una parte en 1023. En comparación, tres diferentes características del universo deben tener un ajuste fino mejor que una parte en 1037 para que exista vida de cualquier tipo (para un comentario de por qué la vida debe estar basada en el carbono, ver la sección "Otro tipo de vida" en las páginas 133 y 134). Mi argumento es que la Entidad que trajo a la existencia al universo debe ser un Ser personal, porque sólo una persona puede siquiera acercarse a un diseño de este grado de precisión. Considere, también, que esta Entidad personal debe ser al menos cien billones de veces más "capaz" que nosotros, los humanos, con todos nuestros recursos.


Tabla 14.1: Evidencias del ajuste fino del universo {12}

Más de una docena de parámetros para el universo tienen que tener valores que caen dentro de rangos definidos estrechamente para que exista vida de cualquier tipo.

1. Constante de la fuerza nuclear fuerte
si mayor: no se formaría hidrógeno; los núcleos atómicos para la mayoría de los elementos esenciales para la vida serían inestables
si menor: no habría elementos fuera del hidrógeno

2. Constante de la fuerza nuclear débil
si mayor: demasiado hidrógeno se convertiría en helio en el big bang; por lo tanto, se haría demasiado material de elementos pesados por la combustión de las estrellas; no habría expulsión de elementos pesados de las estrellas
si menor: demasiado poco helio sería producido por el big bang; por lo tanto, se haría demasiado poco material de elementos pesados por la combustión de las estrellas; no habría expulsión de elementos pesados de las estrellas

2. Constante de la fuerza gravitatoria
si mayor: las estrellas serían demasiado calientes y se consumirían demasiado rápido e irregularmente
si menor: las estrellas serían demasiado frías como para encender la fusión nuclear; por lo tanto, ninguna producción de elementos pesados

3. Constante de la fuerza electromagnética
si mayor: insuficientes uniones químicas; los elementos más pesados que el boro serían demasiado inestables para la fisión
si menor: insuficientes uniones químicas

4. Relación entre la constante de la fuerza electromagnética y la constante de la fuerza gravitatoria
si mayor: no habría estrellas menores; por lo tanto, duraciones de vida estelares breves y luminosidades estelares desparejas
si menor: no habría estrellas mayores que 0,8 masas solares; por lo tanto, no habría producción de elementos pesados

5. Relación entre la masa del electrón y la masa del protón
si mayor: insuficientes uniones químicas
si menor: insuficientes uniones químicas

6. Relación entre la cantidad de protones y la cantidad de electrones 
si mayor: el electromagnetismo predominaría sobre la gravedad, impidiendo la formación de galaxias, estrellas y planetas
si menor: el electromagnetismo predominaría sobre la gravedad, impidiendo la formación de galaxias, estrellas y planetas

7. Velocidad de expansión del universo
si mayor: no se formarían las galaxias
si menor: el universo se colapsaría antes que se formaran las estrellas

8. Nivel de entropía del universo
si menor: no se formarían las proto-galaxias
si mayor: no habría condensación de estrellas dentro de las proto-galaxias

9. Densidad de masa del universo
si mayor: demasiado deuterio a partir del big bang; por lo tanto, las estrellas se consumirían demasiado rápido
si menor: una cantidad insuficiente de helio a partir del big bang; por lo tanto, se formarían demasiados pocos elementos pesados

10. Velocidad de la luz
si mayor: las estrellas serían demasiado luminosas
si menor: las estrellas no serían lo suficientemente luminosas

11. Edad del universo
si mayor: no habría estrellas del tipo del sol en una fase de combustión estable en la parte correcta de la galaxia
si menor: las estrellas del tipo del sol en una fase de combustión estable todavía no se habrían formado

12. Uniformidad inicial de la radiación
si más uniforme: las estrellas, los racimos de estrellas y las galaxias no se habrían formado
si menos uniforme: el universo a esta altura consistiría mayormente de agujeros negros y espacio vacío

13. Constante de estructura fina (un número que describe la separación de estructura fina de las líneas espectrales)
si mayor: el ADN no podría funcionar; no habría estrellas mayores que 0,7 masas solares
si menor: el ADN no podría funcionar; no habría estrellas menores que 1,8 masas solares

14. Distancia media entre galaxias
si mayor: se infundiría una cantidad insuficiente de gas en nuestra galaxia como para sustentar la formación de estrellas a lo largo de un tiempo adecuado.
si menor: la órbita del sol se perturbaría demasiado radicalmente

15. Distancia media entre estrellas
si mayor: la densidad de elementos pesados sería demasiado escasa como para que se formen planetas rocosos
si menor: las órbitas planetarias serían demasiado inestables

16. Velocidad de descomposición del protón
si mayor: la vida sería exterminada por la liberación de radiación
si menor: el universo contendría una cantidad insuficiente de materia para la vida

17. Relación entre los niveles de energía nuclear de carbono12 (C12) y oxígeno16 (O16)
si mayor: insuficiente cantidad de oxígeno
si menor: insuficiente cantidad de carbono

18. Nivel de energía de base del helio4 He4
si mayor: insuficiente cantidad de carbono y oxígeno
si menor: insuficiente cantidad de carbono y oxígeno

19. Velocidad de descomposición del berilio8 (Be8)
si más lenta: la fusión de elementos pesados generaría explosiones catastróficas en todas las estrellas
si más rápida: no se producirían ningún elemento más pesado que el berilio; por lo tanto, no sería posible la química de la vida

20. Exceso de la masa del neutrón sobre la masa del protón

si mayor: la descomposición de neutrones arrojaría demasiados pocos neutrones como para la formación de los elementos pesados esenciales para la vida
si menor: la descomposición de neutrones haría que todas las estrellas colapsen rápidamente para convertirse en estrellas neutrónicas o agujeros negros.

21. Exceso inicial de nucleones por sobre anti-nucleones
si mayor: demasiada radiación para la formación de planetas
si menor: insuficiente materia para la formación de galaxias o estrellas

22. Polaridad de la molécula de agua
si mayor: el calor de la fusión y de la vaporización sería demasiado grande para que exista la vida
si menor: el calor de la fusión y de la vaporización sería demasiado pequeño para la existencia de la vida; el agua líquida se volvería un solvente muy pobre para que funcione la química de la vida; el hielo no flotaría, lo cual conduciría a un congelamiento descontrolado

23. Erupciones de las supernovas
si demasiado cercanas: la radiación exterminaría la vida sobre el planeta
si demasiado lejanas: demasiado pocas cenizas de elementos pesados para la formación de planetas rocosos
si demasiado frecuentes: la vida en el planeta se exterminaría
si demasiado infrecuentes: demasiado pocas cenizas de elementos pesados para la formación de planetas rocosos
si demasiado tardías: la vida en el planeta sería exterminada por la radiación
si demasiado tempranas: demasiado pocas cenizas de elementos pesados para la formación de planetas rocosos

24. Binarias enanas blancas
si demasiado pocas: demasiado poco flúor para que funcione la química de la vida
si demasiadas: alteración de las órbitas planetarias por la densidad estelar; la vida en el planeta sería exterminada
si demasiado tempranas: insuficiente cantidad de elementos pesados para la producción eficiente de flúor
si demasiado tardías: el flúor es demasiado tardío para la incorporación al proto-planeta

25. Relación entre la materia exótica y la materia ordinaria
si menor: no se formarían las galaxias
si mayor: el universo colapsaría antes que se pudieran formar estrellas del tipo del sol.



Dios y los astrónomos

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Via Lactea
El descubrimiento de este grado de diseño en el universo está teniendo un profundo impacto teológico en los astrónomos. Como ya hemos notado, Hoyle concluye que "un súper-intelecto ha estado 'jugando' con la física, además de la química y la biología."{13} Y Davies ha pasado de promover el ateísmo{14} a conceder que "las leyes [de la física] ... parecen ser ellas mismas el producto de un diseño extremadamente ingenioso"{15} Agrega lo siguiente:

[Hay] para mí evidencia poderosa de que hay algo que está pasando detrás de todo esto... Parece como si alguien hubiera hecho un ajuste fino de los números de la naturaleza para hacer el Universo. . . . La impresión de un diseño es apabullante.{16}

El astrónomo George Greenstein, en su libro The Symbiotic Universe (El universo simbiótico) expresa estos pensamientos:

Cuando examinamos la evidencia, surge el pensamiento en forma insistente de que algún agente sobrenatural – o, más bien, un Agente – debe estar involucrado. ¿Es posible que de repente, sin tener la intención, hemos tropezado con pruebas científicas de la existencia de un Ser Supremo? ¿Fue Dios quien intervino y modeló el cosmos en forma tan providencial para nuestro beneficio?{17}

Tony Rothman, un físico teórico, en un artículo de orientación popular sobre el principio antrópico (la idea de que el universo posee características estrechamente definidas que permiten la posibilidad de un hábitat para los humanos) concluyó su ensayo con estas palabras:

El teólogo medieval que contemplaba el cielo nocturno a través de los ojos de Aristóteles y veía ángeles que movían esferas armoniosamente se ha convertido en el cosmólogo moderno que contempla el mismo cielo a través de los ojos de Einstein y ve la mano de Dios, no en los ángeles sino en las constantes de la naturaleza. . . . Cuando nos vemos confrontados con el orden y la belleza del universo y las extrañas coincidencias de la naturaleza, es muy tentador tomar el salto de fe desde la ciencia a la religión. Estoy seguro de que muchos físicos lo quieren hacer. Sólo quisiera que lo admitieran.{18}

En un artículo que reseñaba el principio antrópico publicado en la revista Nature, los cosmólogos Bernard Carr y Martin Rees declaran en su resumen: "La naturaleza verdaderamente exhibe algunas coincidencias notables, y éstas exigen alguna explicación."{19} Carr, en un artículo más reciente sobre el principio antrópico, sigue diciendo:

Uno debería llegar a la conclusión de que los rasgos del universo invocados en apoyo del Principio Antrópico son sólo coincidencias o que el universo fue hecho a medida para la vida. ¡Les dejaré a los teólogos que certifiquen la identidad del sastre!{20}

El físico Freeman Dyson concluyó su tratamiento del principio antrópico así: "El problema aquí es tratar de formular alguna declaración del propósito último del universo. En otras palabras, el problema es leer la mente de Dios."{21} Vera Kistiakowsky, una física del MIT y ex presidente de la Asociación de Mujeres en la Ciencia (Association of Women in Science), comentó, ‘’El orden exquisito desplegado por nuestra comprensión del mundo físico exige lo divino."{22} Arno Penzias, quien compartió el premio Nóbel de física por el descubrimiento de la radiación cósmica de fondo, comentó:

La astronomía nos conduce a un evento único, un universo que fue creado de la nada, un universo con el equilibrio muy delicado necesario para proveer las condiciones que permitan la vida, un universo que tiene un plan subyacente (uno podría decir "sobrenatural").{23}

Unos años antes de la caída del comunismo, Alexander Polyakov, un teórico y becario del Moscow Landau Institute, declaró:

Sabemos que la naturaleza está descrita por la mejor de las matemáticas posibles porque Dios las creó. Así que hay una probabilidad de que la mejor de todas las matemáticas posibles será creada a partir de los intentos de los físicos de describir la naturaleza.{24}

El afamado astrofísico Fang Li Zhi y su coautor, el físico Li Shu Xian, escribieron recientemente, "Una cuestión que siempre ha sido considerada un tema de la metafísica o la teología – la creación del universo – se ha vuelto ahora un área activa de investigación en la física."{25}

En la película de 1992 sobre Stephen Hawking, A Brief History of Time (Una breve historia del tiempo), el colega de Hawking, el distinguido matemático Roger Penrose, comentó: "Yo diría que el universo tiene un propósito. No está ahí sólo por azar."{26} Hawking y el colega de Penrose, George Ellis, hicieron la siguiente declaración en una ponencia presentada en la Segunda Conferencia sobre Cosmología y Filosofía en Venecia:

Un ajuste fino asombroso ocurre en las leyes que hacen posible [esta complejidad]. La comprensión de la complejidad de lo que se ha logrado hace muy difícil no usar la palabra "milagroso" sin tomar una posición con relación a la posición ontológico de esa palabra.{27}

El cosmólogo Edward Harrison hace esta deducción:

He aquí la prueba cosmológica de la existencia de Dios – el argumento del diseño de Paley – actualizado y remodelado. El ajuste fino del universo provee evidencia prima facie del diseño deísta. Haga su elección: el azar ciego que requiere multitudes de universos o el diseño que requiere uno sólo. . . Muchos científicos, cuando admiten sus puntos de vista, se inclinan hacia el argumento teleológico (del diseño).{28}

Allan Sandage, ganador del premio Crafoord en astronomía (equivalente al premio Nobel), comentó, "Encuentro bastante improbable que este orden haya salido del caos. Tiene que haber algún principio ordenador. Dios, para mí, es un misterio, pero es la explicación del milagro de la existencia: por qué hay algo en vez de nada."{29} Robert Griffiths, quien ganó el premio Heinemann en física matemática, observó: "Si necesitamos un ateo para un debate, voy al departamento de filosofía. El departamento de física no sirve para mucho."{30} Tal vez el astrofísico Robert Jastrow, un agnóstico auto-confeso,{31} describió de la mejor forma lo que les ocurrió a sus colegas al medir el cosmos:

Para el científico que ha vivido por su fe en el poder de la razón, la historia termina como una pesadilla. Ha escalado las montañas de la ignorancia, está a punto de conquistar el pico más alto, y cuando se está incorporando sobre la última roca lo saluda una banda de teólogos que han estado sentados allí por siglos.{32}

En todas mis conversaciones con quienes investigan las características del universo y en todas mis lecturas de artículos y libros sobre el tema, ni una sola persona niega la conclusión de que de alguna forma el cosmos ha sido diseñado para que sea un hábitat adecuado para la vida. Los astrónomos por naturaleza tienden a ser independientes e iconoclastas. Si existe una oportunidad para discrepar, la tomarán. Pero, sobre este tema del ajuste fino o el diseño cuidadoso del cosmos, la evidencia es tan convincente que aún no he oído de ningún desacuerdo.

La personalidad del Creador

¿Implica el ajuste fino un diseño con propósito? Hay tantos parámetros que deben tener un ajuste fino y el grado de ajuste fino es tan alto, que no parece posible ninguna otra conclusión.

Como señaló Harrison, la evidencia permite sólo dos opciones: el diseño divino o el azar ciego. El azar ciego, como vimos en el capítulo 12, está descartado dado que las conclusiones basadas en el azar deben ser derivadas de tamaños de muestras conocidos y no hipotéticos. El tamaño de muestra conocido para el/los universo/s es uno, y siempre será uno, ya que la envolvente del espacio-tiempo es cerrada (lo que significa que nosotros los humanos no podemos, ni siquiera en principio, descubrir algo de otros universos que pudieran posiblemente existir).3

Mucho más está ocurriendo, sin embargo, que simples discursos de astrónomos acerca del diseño del cosmos para soportar la vida. Palabras como alguien hizo un ajuste fino de la naturaleza, súper-intelecto, "jugó" con, diseño apabullante, milagroso, mano de Dios, propósito último, mente de Dios, orden exquisito, equilibrio muy delicado, extremadamente ingenioso, Agente sobrenatural, plan sobrenatural, cortado a medida, Ser Supremo y diseñado providencialmente se aplican, obviamente, a una Persona. Más allá de simplemente establecer que el Creador es una Persona, los hallazgos sobre el diseño proveen alguna evidencia de cómo es esa Persona.

Una característica que se destaca en forma dramática es Su interés y cuidado por las cosas vivas, particularmente la raza humana. Vemos este cuidado en la vastedad y calidad de los recursos dedicados a sustentar la vida.

Por ejemplo, la densidad de masa del universo, con toda su enormidad, está centrada en las necesidades de los humanos. ¿Cómo? La densidad de masa determina cuán eficientemente opera la fusión nuclear en el cosmos. La densidad de masa que medimos se traduce en unos cien mil trillones de estrellas para el actual universo observable. Según muestra la tabla 14.1 (página 118), si la densidad de masa fuera demasiado grande se formaría demasiado deuterio (un isótopo de hidrógeno con un protón y un neutrón en el núcleo) en los primeros pocos minutos de la existencia del universo. Este deuterio adicional haría que las estrellas ardan en forma demasiado rápida y errática como para que alguna de ellas pudiera soportar un planeta con vida. Por otro lado, si la densidad de masa fuera demasiado pequeña, se formaría tan poco deuterio y helio en los primeros pocos minutos que los elementos más pesados necesarios para la vida nunca se formarían en las estrellas. Esto significa que las aproximadamente cien mil trillones de estrellas que observamos en el universo – ni más ni menos – son necesarias para que la vida sea posible en el universo. Dios invirtió fuertemente en los seres vivos. Él construyó todas esas estrellas y las modeló cuidadosamente durante la vida del universo para que en este breve instante de la historia del cosmos los humanos pudieran existir y tener un lugar agradable para vivir.

Respuestas no teístas

Cuando se trata de las características de ajuste fino del universo, los no-teístas se encuentran en un aprieto. La evidencia es demasiado significativa y concreta como para dejar de lado. La evidencia es inanimada; así que no se puede apelar a hipótesis darwinistas. Las apelaciones a un tiempo casi infinito se ven frustradas por las pruebas de la creación del tiempo sólo unos pocos miles de millones de años atrás. Los siguientes cinco argumentos parecen cubrir el rango de las respuestas no teístas a la evidencia del diseño cósmico:

Argumento 1: Nosotros no estaríamos aquí para observar el universo si lo extremadamente improbable no hubiera ocurrido.

La evidencia a favor del diseño es meramente accidental. Nuestra existencia simplemente testifica que lo extremadamente improbable ciertamente tuvo lugar por azar. En otras palabras, no estaríamos aquí para reportar las características del universo a menos que el azar hubiera producido estas propiedades altamente improbables.

Refutación: Este argumento es fundamentalmente una apelación a las probabilidades infinitas que ya ha sido contestada (ver capítulo 12). Otra respuesta ha sido desarrollada por el filósofo Richard Swinburne{33} y ha sido resumida por otro filósofo, William Lane Craig:

Suponga que cien tiradores expertos son enviados para ejecutar a un prisionero en un escuadrón de fusilamiento, y el prisionero sobrevive. El prisionero no debería asombrarse de que no ve que está muerto. Después de todo, si estuviera muerto no podría observar su muerte. No obstante, tendría que asombrarse de que esté vivo.{34}

Extendiendo el argumento de Craig y Swinburne, el prisionero debería concluir, dado que está vivo, que todos lo tiradores expertos erraron por algún azar extremadamente improbable. Él podría querer atribuir su supervivencia a una increíble buena suerte, pero sería mucho más racional que él concluyera que los fusiles estaban cargados con salvas o que los tiradores erraron a propósito. Alguien tiene que haber tenido el propósito de que viva. De la misma forma, la conclusión racional que se deduce del ajuste fino del universo es que Alguien tuvo el propósito de que nosotros viviéramos.

Argumento 2: El diseño del universo es simple antropomorfismo

El astrofísico Joseph Silk, en su más reciente esfuerzo de comunicar la física de la cosmología del big bang a los legos, se mofa de la conclusión de que el universo ha tenido un ajuste fino para soportar la vida. Compara la "tontería" de la idea del diseño con la suposición absurda de la pulga de que el perro del que se alimenta ha sido diseñado precisamente para su beneficio. El error de la pulga, sugiere, se vuelve muy aparente apenas se le coloque al perro un collar para las pulgas.{35}

El argumento de Silk ignora algunos temas clave. Si bien la pulga puede estar un poco centrada en sí misma al suponer que el perro fue diseñado exclusivamente para ella, no hay ninguna razón para negar que el perro fue diseñado para un propósito, o para varios propósitos. (El mito de que la vida es producto estrictamente de procesos naturales accidentales es tratado en el capítulo 16.) El collar contra las pulgas puede ser un argumento más fuerte a favor del diseño (por ejemplo, el control de la población) que a favor de la falta de diseño. Más importantemente, si bien podemos imaginarnos un amplio rango de huéspedes adecuados para soportar a la pulga, cada uno de ellos requiere elementos de diseño para facilitar la supervivencia de la pulga. Aunque son bastante abundantes los huéspedes adecuados para la pulga, no lo son los universos adecuados para la vida. Los astrofísicos no han sido capaces de inventar universos hipotéticos significativamente diferentes del nuestro que pudieran soportar seres humanos o, para el caso, cualquier tipo de vida física inteligente concebible.

Argumento 3: Los argumentos del diseño están fuera del dominio de la ciencia y, por lo tanto, deben ser ignorados.

Las publicaciones del National Center for Science Education, entre otros grupos anti-creacionistas, aseveran repetidamente que la ciencia está "basada en lo empírico y es necesariamente materialista; los milagros no deben ser permitidos" y que "cualquier teoría con un fundamento sobrenatural no es científica."{36} Dado que los argumentos de diseño implican la intervención sobrenatural, pueden ser ignorados justificadamente porque "no pueden ser considerados científicos."{37}

Refutación: Afirmar que la ciencia y la teología son mutuamente excluyentes puede ser conveniente para los materialistas que no están dispuestos a defender su filosofía, pero es insostenible. La ciencia raramente es neutral en lo religioso. Análogamente, la fe religiosa raramente es neutral en lo científico. Tanto la ciencia como la teología tratan frecuentemente con causa y efecto y con procesos de desarrollo en el mundo natural. Tanto la ciencia como la teología tratan con el origen del universo, el sistema solar, la vida y la humanidad.

Cuando se trata de las causas, los procesos de desarrollo y los orígenes, existen siempre dos posibilidades: natural o sobrenatural. Insistir dogmáticamente que nunca deben considerarse respuestas sobrenaturales equivale a decir que todos los seres humanos sigan una sola religión, la religión del materialismo ateo. Encuentro irónico que, en nombre de la libertad religiosa, ciertos proponentes de la educación científica insisten en librar a nuestras instituciones de enseñanza e investigación de cualquier fe que se atreva a competir con la suya.

Argumento 4: El orden puede surgir del caos.

La idea de que bajo condiciones estrictamente naturales el orden puede surgir y surgirá del caos fue propuesta primeramente por David Hume, casi doscientos años atrás. Recientemente, ha sido revivido por el químico galardonado con el premio Nobel, Ilya Prigogine en su libro Order out of Chaos (El orden a partir del caos){38} y por la exitosa película Jurassic Park (Parque jurásico). Hume hizo la afirmación sin ningún apoyo de las evidencias. Prigogine señaló varias reacciones químicas en las que el orden parece surgir de sistemas caóticos. Jurassic Park en realidad toca otro tema, a saber la teoría del caos y la lógica borrosa.

El principio detrás de la teoría del caos y la lógica borrosa es que, al tratar de predecir el resultado del estado futuro de sistemas excepcionalmente complejos, el investigador estará mejor si se conforma con respuestas o conclusiones aproximadas en cada paso en la solución de un problema en vez de respuestas o conclusiones exactas. La presunción de un principio auto-organizador en los sistemas caóticos surge del hecho de que cuanto más complejo es el sistema mayor es la oportunidad de desviaciones del equilibrio termodinámico en pequeñas porciones del sistema (y mayor es la dificultad para determinar cuáles son realmente los estados de equilibrio termodinámico). Según la segunda ley de la termodinámica, la entropía crece en todos los sistemas, pero la entropía puede decrecer (es decir, el orden puede crecer) en parte de un sistema, siempre que un incremento adicional de entropía (es decir, desorden) ocurra en otra parte del sistema. Debido a que los investigadores humanos pueden ser propensos a subestimar la complejidad de algunos sistemas, se sorprenden ocasionalmente por cuánto puede desviarse una pequeña porción de un sistema del equilibrio termodinámico. No obstante, las leyes de la termodinámica predicen que estas desviaciones son temporarias, y cuanto mayor la desviación, más rápidamente se corrigen los desvíos.

Sin los desvíos del equilibrio termodinámico, no se formarían las gotas de lluvia y los copos de nieve, por ejemplo. Pero la formación de gotas de lluvia y de copos de nieve se acerca a los límites de auto-organización de un proceso natural. Si bien los copos de nieve exhiben un alto grado de orden, su contenido de información o nivel de diseño permanece bastante bajo. La distinción es aproximadamente como la diferencia entre el Nuevo Testamento y un libro que contenga la oración "Dios es bueno" repetida 90.000 veces. El último ejemplo muestra un orden considerable, pero no mucha información. El primer ejemplo contiene un alto grado de orden y un alto grado de información (o diseño) a la vez. Los ejemplos de Prigogine exhiben incrementos de orden pero sin incrementos significativos en el contenido de información. Los procesos naturales solos no pueden explicar el nivel excepcionalmente alto de diseño y de contenido de información en los organismos vivos o en la estructura del universo que hacen que la vida sea posible.

Argumento 5: A medida que seguimos evolucionando, llegaremos a ser el Creador-Diseñador

En su libro, The Anthropic Cosmological Principle (El principio antrópico cosmológico), los astrofísicos John Barrow y Frank Tipler reseñan muchas nuevas evidencias del diseño del universo.{39} Luego pasan a discutir versiones del principio antrópico como el WAP (Weak Anthropic Principle – principio antrópico débil: los seres conscientes sólo pueden existir en un medio ambiente con características que permitan que lo habiten), el SAP (Strong Anthropic Principle – principio antrópico fuerte: la naturaleza debe adoptar aquellas características que admitan, en algún lado y en algún tiempo, la existencia de seres conscientes), y versiones más radicales, incluyendo el PAP (Participatory Anthropic Principle – principio antrópico participativo: los observadores conscientes son necesarios para traer a la existencia al universo, y el universo es necesario para traer a la existencia a los observadores). Pero lo que ellos propician es el FAP (Final Anthropic Principle – principio antrópico final).

Con el FAP, la vida que existe (pasado, presente y futuro) continuará evolucionando con los recursos inanimados del universo hasta que alcance un estado que Barrow y Tipler denominan el "Punto Omega."{40} Este Punto Omega, dicen, es una Entidad que tiene las propiedades de omnipotencia, omnipresencia y omnisciencia, con la capacidad de crear en el pasado.{41} En otras palabras, el Dios-Creador no existe todavía, pero nosotros (toda la vida y todas las estructuras inanimadas del universo) estamos evolucionando gradualmente hacia Dios. Cuando Dios sea construido finalmente así, Su poder será tal que Él puede crear un universo entero con todas sus características de diseño miles de millones de años atrás.

En su último libro, The Physics of Immortality (La física de la inmortalidad),{42} Tipler propone que la evolución hacia el Punto Omega ocurrirá mediante el avance de la tecnología de las computadoras. Extrapolando el tiempo de duplicación de la capacidad de computación (en la actualidad, alrededor de dieciocho meses) hacia algunos millones de años en el futuro, Tipler predice que una generación futura de seres humanos podrá no sólo alterar todo el universo y todas las leyes de la física sino también crear un Dios que aún no existe. Más aún, podremos resucitar cada ser humano que haya vivido jamás mediante la recuperación de los recuerdos que alguna vez residieron en el cerebro de cada persona.

Refutación: Es difícil tratar estas hipótesis del FAP y del Punto Omega en forma seria. En el New York Review of Books, el conocido crítico Martin Gardner ofreció su evaluación del trabajo de Barrow y Tipler:

¿Qué podemos decir de este cuarteto de WAP, SAP, PAP y FAP? En mi opinión no tan humilde, creo que el último principio puede llamarse mejor CRAP, Completely Ridiculous Anthropic Principle – principio antrópico completamente ridículo (nota: en inglés, la palabra "crap" significa "basura").{43}

En The Physics of Immortality, Tipler sobrestima groseramente el papel de la memoria humana y la capacidad futura de las computadoras. Así como las computadoras no pueden funcionar solamente con bancos de memoria, tampoco la mente humana y la conciencia humana operan solamente mediante la memoria. Si bien están teniendo lugar hoy notables progresos en la tecnología de computación, las leyes de la física imponen límites finitos predecibles sobre el hardware de las computadoras futuras. Como ha sido documentado rigurosamente por Roger Penrose en The Emperor’s New Mind y Shadows of the Mind, estos límites no permiten siquiera la duplicación de la conciencia humana, y mucho menos las capacidades fantásticas que sugiere Tipler.{44}

Pero Tipler aparentemente quiere alterar mucho más que sólo el universo y las leyes de la física. Él cree, por ejemplo, que las computadoras futuras serán capaces de exponer a la gente a los principios de la teoría del juego tan efectivamente que todos los pensamientos y acciones destructivos serán purgados y la ya no habrá maldad, aún para gente del tipo de Adolf Hitler y Mata Hari.{45} En la religión de Tipler, la obra redentora de un Salvador se vuelve innecesaria. Considere, sin embargo, que si la propuesta de Tipler fuera cierta, cuanto mejor la gente comprendiera la teoría del juego menor sería la propensión que exhibirían a cometer el mal. Desafortunadamente para Tipler, no hay evidencias de ninguna correlación de este tipo.

Tipler no sólo descarta el infierno sino que redefine el cielo. El "cielo" de Tipler trae la dicha relacional (más precisamente, sexual) a todo hombre y mujer. Él produce una ecuación para "probar" que su utopía generada por la computadora traerá a cada hombre una mujer, y a cada mujer un hombre, capaces de entregar 100.000 veces el impacto y la satisfacción del mejor compañero que uno pueda imaginar en la vida que conocemos.{46} La atracción popular de esta idea documenta la bancarrota espiritual de nuestro tiempo. Evidentemente muchas personas nunca han saboreado un placer mayor que lo que puede dar la experiencia sexual.

En un artículo para el Skeptical Inquirer, Gardner nuevamente blandió sus cuchillos satíricos:

Le dejo al lector que decida si deberán optar por OPT (Omega Point Theology – teología del punto omega) como una nueva religión científica superior a la Cientología – una religión destinada a elevar a Tipler al rango de un profeta más grande que L. Ron Hubbard – u optar por el punto de vista de que OPT es una fantasía descabellada generada por la lectura de demasiada ciencia-ficción.{47}

En su rechazo persistente de un Creador eterno y trascendente algunos cosmólogos (y otros) están recurriendo a opciones cada vez más irracionales. Hay cierta lógica en esto, sin embargo. Si por motivos personales o morales el Dios de la Biblia no es aceptable, entonces, dada toda la evidencia para la trascendencia y el diseño, las alternativas están restringidas a vuelos de la imaginación.

A lo largo del tiempo y a medida que destrabamos más de los secretos del vasto cosmos, los hombres y mujeres estarán más sobrecogidos por cuán exquisitamente está diseñado el universo. Pero ¿a qué estará dirigido ese sobrecogimiento – a la cosa creada o al Creador? Esa es la elección de cada persona.

REFERENCIAS (tomadas de la edición inglesa)

{1}Richard Swinburne, "Argument for the Fine-Tuning of the Universe," Physical Cosmology and Philosophy, ed. John Leslie (New York: Macmillan, 1991), page 160: Hugh Ross, The Fingerprint of God, 2nd ed. rev. (Orange, CA: Promise, 1991), page 122.

{2}Ross, pages 122-123.

{3}Fred Hoyle, Galaxies, Nuclei and Quasars (New York: Harper and Row, 1965), pages 147-150; Fred Hoyle, "The Universe: Past and Present Reflection," Annual Reviews of Astronomy and Astrophysics 20 (1982), page 16: Ross, pages 126-127.

{4}Fred Hoyle, The Nature of the Universe, 2nd ed. rev. (Oxford, U.K.: Basil Blackwell, 1952), page 109; Fred Hoyle, Astronomy and Cosmology: A Modern Course (San Francisco, CA: W. H. Freeman, 1975), pages 684-685; Hoyle, "The Universe: Past and Present Reflection," page 3; Hoyle, Astronomy and Cosmology, page 522.

{5}Hoyle, The Nature of the Universe, page 111.

{6}Hoyle, "The Universe: Past and Present Reflection," page 16.

{7}John D. Barrow and Frank J. Tipler, The Anthropic Cosmological Priniciple (New York: Oxford University Press, 1986), page 400.

{8}

{9}George F. R. Ellis, "The Anthropic Principle: Laws and Environments," in The Anthropic Principle, F. Bertola and U. Curi, ed. (New York: Cambridge University Press, 1993), page 30; D. Allan Bromley, "Physics: Atomic and Molecular Physics," Science 209 (1980), page 116.

{10}George F. R. Ellis, page 30; H. R. Marston, S. H. Allen, and S. L. Swaby, "Iron Metabolism in Copper-Deficient Rats," British Journal of Nutrition 25 (1971), pages 15-30; K. W. J. Wahle and N. T. Davies, "Effect of Dietary Copper Deficiency in the Rat on Fatty Acid Composition of Adipose Tissue and Desaturase Activiy of Liver Microsomes," British Journal of Nutrition 34 (1975), pages 105-112; Walter Mertz, "The Newer Essential Trace Elements, Chromium, Tin, Vanadium, Nickel, and Silicon," Proceedings of the Nutrition Society, 33 (1974), pages 307-313.

{11}John P. Cox and R. Thomas Giuli, Principles of Stellar Structure, Volume II: Applications to Stars (New York: Gordon and Breach, 1968), pages 944-1028.

{12}Davies and Koch, pages 391-403. Ver también los capítulos 3 y 4.

{13}Hoyle, "The Universe," page 16.

{14}Paul Davies, God and the New Physics (New York: Simon & Schuster, 1984), page 243.

{15}Paul Davies, Superforce (New York: Simon & Schuster, 1988), page 203; Paul Davies, "The Anthropic Principle," Science Digest 191, no. 10 (October 1983), page 24.

{16}Paul Davies, The Cosmic Blueprint (New York: Simon & Schuster, 1988), page 203; Paul Davies, "The Anthropic Principle," Science Digest 191, no. 10 (October 1983), page 24.

{17}George Greenstein, The Symbiotic Universe (New York: William Morrow, 1988), page 27.

{18}Tony Rothman, "A ‘What You See Is What You Beget’ Theory," Discover (May 1987), page 99.

{19}Carr and Rees, page 612.

{20}Carr, page 153 (el énfasis está en el texto original).

{21}Freeman Dyson, Infinite in All Directions (New York: Harper and Row, 1988), page 298.

{22}Henry Margenau and Roy Abraham Varghese, ed., Cosmos, Bios and Theos (La Salle, IL: Open Court, 1992), page 52.

{23}Margenau and Varghese, ed., page 83.

{24}Stuart Gannes, Fortune, 13 October 1986, page 57.

{25}Fang Li Zhi and Li Shu Xian, Creation of the Universe, trans. T. Kiang (Singapore: World Scientific, 1989), page 173.

{26}Roger Penrose, en la película A Brief History of Time (Burbank, CA: Paramount Pictures Incorporated, 1992).

{27}George F. R. Ellis, page 30.

{28}Edward Harrison, Masks of the Universe (New York: Collier Books, Macmillan, 1985), pages 252, 263.

{29}John Noble Wilford, "Sizing Up the Cosmos: An Astronomer’s Quest," New York Times, 12 March 1991, page B9.

{30}Tim Stafford, "Cease-fire in the Laboratory," Christianity Today, 3 April 1987, page 18.

{31}Robert Jastrow, "The Secret of the Stars," New York Times Magazine, 25 June 1978, page 7.

{32}Robert Jastrow, God and the Astronomers (New York: W. W. Norton, 1978), page 116.

{33}Swinburne, page 165.

{34}William Lane Craig, "Barrow and Tipler on the Anthropic Principle Versus Divine Design," British Journal of Philosophy and Science 38 (1988), page 392.

{35}Joseph Silk, Cosmic Enigma (1993), pages 8-9.

{36}NCSE staff, Education and Creationism Don’t Mix (Berkeley, CA: National Center for Science Education, 1985), page 3; Eugenie C. Scott, "Of Pandas and People," National Center for Science Education Reports (January-February 1990), page 18; Paul Bartelt, "Patterson and Gish at Morningside College," The Committees of Correspondence, Iowa Committee of Correspondence Newsletter, vol. 4, no. 4 (October 1989), page 1.

{37}Education and Creationism Don’t Mix, page 3; Eugenie C. Scott and Henry P. Cole, "The Elusive Scientific Basis of Creation Science," The Quarterly Review of Biology (March 1985), page 297.

{38}Ilya Prigogine and Isabelle Stengers, Order out of Chaos: Man’s New Dialogue With Nature (New York: Bantam Books, 1984).

{39}Barrow and Tipler.

{40}Barrow and Tipler, page 676-677.

{41}Barrow and Tipler, pages 676-677, 682; Martin Gardner, "Notes of a Fringe-Watcher: Tipler’s Omega Point Theory," Skeptical Inquirer 15, no. 2 (1991), pages 128-132.

{42}Frank J. Tipler, The Physics of Immortality: Modern Cosmology, God and the Resurrection of the Dead (New York: Doubleday, 1994).

{43}Martin Gardner, "WAP, SAP, PAP, and FAP," The New York Review of Books, vol. 23, no. 8, 8 May 1986, pages 22-25.

{44}Roger Penrose, The Emperor’s New Mind (New York: Oxford University Press, 1989), pages 3-145, 374-451; Roger Penrose, Shadows of the Mind (New York: Oxford University Press, 1994), pages 7-208.

{45}Frank J. Tipler, pages 253-255.

{46}Frank J. Tipler, pages 256-257.

{47}Gardner, "Notes of a Fringe-Watcher," page 132.